Enseñar en el Jardín Maternal

La planificación del proyecto es clave e implica que todos sus componentes estén interrelacionados y se condicionen mutuamente.

Por Por Nancy Pascuallino
Para qué, cómo y cuándo enseñar; suelen ser la preguntas que solemos hacernos a la hora de iniciar una planificación. El Jardín Maternal, aparte de brindar afecto y cuidados pertinentes, debe ofrecer a los niños la posibilidad de apropiarse de los saberes en relación a su edad y a sus características. 
 
¿Cómo hacerlo? 
 
• Pensando en las posibilidades de cada niño y en el proceso evolutivo por el que atraviesan. 
• Planteando propósitos claros. 
• Seleccionado los contenidos y orientaciones didácticas en las que trabajaremos. 
 
No estamos hablando de una planificación lineal, sino de un proyecto que se estructure en avances y retrocesos, en multiplicidad de direcciones; es decir, un proceso dinámico que se va construyendo y reconstruyendo en relación a la respuesta de los niños. Dicho proyecto deberá ser abierto, flexible y elaborado sobre la base de las características del grupo que se desprenden de la evaluación diagnóstica. 
 
Supongamos que uno de los propósitos elegidos, es: “Promover el conocimiento del propio cuerpo en relación con el espacio” y el contenido: “Experiencias de exploración” (la orientación didáctica varía en función de cada propuesta).
 
Actividades sobre la base de  las  posibilidades del niño
PROPUESTA DIDÁCTICA
 
1. Lactantes
 
• Hasta los 2 meses, aún sus movimientos son difusos, mantiene las manos cerradas, para ir abriéndolas progresivamente. En consecuencia son recomendables aquellos juguetes blandos, ya que los llevará a la boca pues afianza la succión; con texturas para comenzar a diferenciar suave y áspero, y que ofrezcan sonidos (cascabel), en lo posible que cuelguen a su alcance (móviles). 
 
• Hacia el 3° mes el niño logra sostener la cabeza, girarla ante un ruido y comienza a emitir vocalizaciones -única expresión sonora-, de esa manera reconoce la voz del adulto, por lo que resulta indispensable el acompañamiento de la palabra del adulto a través de alguna nana o acompañando una acción. 
 
• Entre el 4° y el 5° mes, el niño logra seguir con la vista un objeto en movimiento e intenta manipularlo siempre que esté a su alcance y dentro de su campo visual. Se sugieren muñecos y pelotas de tela rellenos con vellón o algodón.
 
• Entre el 6° y 7° mes logra mantenerse sentado, tomar objetos y sacudirlos. Le agradan los sonajeros de diversas formas que al sacudirlos, emitan sonido.
 
• Al 8° mes, comienza a gatear y reptar e incorpora los objetos nuevos enriqueciendo sus esquemas de acción; en esta etapa todo objeto llamará su atención e irá en busca del mismo, ya que se pone en movimiento todo su cuerpo, desplazándose. Una muy buena opción son los bloques de goma espuma. El adulto construirá torres que luego el niño derribará con placer. 
 
• A los 10 meses se inicia en la marcha en dos pies, con ayuda de sostén; emplea para ello lo que haya a su alcance. Se recomiendan pasamanos amurados que ofrezcan seguridad al niño. 
 
• Al año, atrae objetos para sí mismo, puede dar o tomar, empujar y arrastrar objetos. Es necesario entonces ofrecer objetos que el niño pueda empujar, arrastrar, tales como autos, cajas grandes (embalaje) en las que también pueda meterse y salir o ser él mismo arrastrado por el adulto.
 
2. Deambuladores
 
• Entre los 12 y 24 meses, el niño se inicia en el juego dramático, imitando acontecimientos correspondientes a su rutina familiar. En este caso es conveniente proveer material adecuado, tales como muñecos (de ambos géneros), animales de peluche, utensilios plásticos de cocina, mobiliario acorde con la altura de los pequeños (mesa, cocina, escoba, heladera, etc.) para que el niño tenga la posibilidad de recrear lo más aproximado posible el ambiente diario familiar. También son importantes diversos elementos, como tapitas de desodorante, vasos de yogurt para que pueda trasvasar harina, polenta, etc. 
 
• Hay que señalar que, a partir del año, el niño gana independencia y requiere actividades que le exijan desplazamientos, entonces se pueden emplear las mismas cajas grandes de embalaje, pero ahora troqueladas en los costados, simulando puertas, ventanas, con diferentes orificios por los cuales introducirse y salir, recrear un laberinto con las mismas, túneles para que quienes aún gatean tengan las mismas posibilidades de exploración que quienes se animaron a caminar.
 
3. Sala de dos
 
• En esta etapa el niño ha adquirido un importante desarrollo de la motricidad fina, por lo tanto es necesario proveerle material que corresponda al lenguaje plástico para que, gradualmente, explore las posibilidades que el mismo ofrece. Se comenzará ofreciendo, por ejemplo, tizas para dibujar en espacios amplios (patio) para luego hacerlo en el espacio reducido (hoja). También fibrones, y papel madera o afiche, para luego utilizar crayones (mucho más angostos y difíciles de manipular). De aquí en más se ofrecerán variados materiales: lápices, témperas, diferentes texturas en papel, etc.
 
• Una actividad que estimula la psicomotricidad fina y produce gran placer en los niños es jugar sobre las mesas con espuma de afeitar, gelatina, y diferentes masas: Aserrín, harina, polenta, etc. Por otro lado su cuerpo afianza el movimiento, de esta manera el juego con cajas, ahora más pequeñas, (de zapatos o similar) se convierte en una amplia posibilidad. La actividad consiste en que el niño troce papeles, para luego pegarlos sobre la caja (La docente anudará un hilo o lana a uno de los extremos). De esta manera la misma se convierte en la posibilidad de “Llevar a pasear”, arrastrando la caja con algún muñeco o juguete dentro por todo el espacio. El juguete puede haber sido traído de casa para afianzar el vínculo jardín-casa. 
 
• Es necesario señalar que son muchas las actividades que pueden realizarse con material accesible y al alcance de todos y está comprobado que a los niños les divierte este tipo de material al margen de los que ofrece el mercado.
 
Bibliografía
 
AA. VV. (2012): Diseño Curricular para la Educación Inicial. Acerca de la Educación Maternal. Dirección General de Cultura y Educación, La Plata, Provincia de Buenos Aires.
RODRIGO, A.; SÁNCHEZ, M. (1990): El Jardín Maternal, vivencias y experiencias para compartir. Ediciones Corcel, Buenos Aires.
SPITZ, R. (1972): El primer año de vida del niño. Ediciones Aguilar, Madrid.
__________________________________________________________________________________________________________________________________________
Nancy Pascualino es Licenciada en Psicopedagogía. Profesora en Educación Inicial, con amplia experiencia en Jardín Maternal.
 

Menu

  • Quienes Somos

  • Publicaciones

  • Noticias

  • Ingreso Usuarios

  • Contactenos

Contactenos

  • Dirección: Prof. Mariño 292

  • Localidad: Temperley (1834) - Buenos Aires

  • Teléfonos: (011) 4392-2324

  • Email: mlafuente@dseditora.com.ar