MUJERES, ENTRE LA TECNOLOGÍA Y EL MUNDO DEL TRABAJO

En el Día internacional de la Mujer proponemos una serie de lecturas en torno a su rol en el mundo del trabajo para que esa información contribuya al trabajo en el aula.

Por Gabriel Serafini

“Vivimos en un ‘mundo masculino’, creado por el  hombre ante todo para si mismo, según su propia imagen, para su comodidad. En este mundo, el hombre se tuvo a si mismo como medida de todas las cosas y de todos los seres, incluso como medida de las mujeres. Quien quería ser su igual tenia que ser igual a él, hacer lo que él hacia, a fin de asegurarse su respeto. Para el , la igualdad de valor solo estaba  en la semejanza; para el, lo único que contaba como igualdad era la asimilación. En el trabajo de la mujer, el ha visto no un servicio, sino una inferioridad”.

Kathe Schirmacher

 

El trabajo femenino se ha desarrollado siempre dentro de un marco de profunda injusticia, como queda en evidencia con la lectura del conjunto de hechos sobre los que se fundamenta la conmemoración que nos ocupa. Es una historia triste de obreras golpeadas, detenidas, despedidas; con momentos espeluznantes, como el del centenar y medio de operarias de la industria textil que murieron quemadas mientras protestaban por los exiguos sueldos y las denigrantes condiciones de trabajo a las que eran sometidas.

Las mujeres habían comenzado a acercarse a las fábricas a principios del siglo XIX. Como veremos a continuación, ello generó no pocas reacciones adversas de los hombres, quienes lo consideraban una especie de traición al lugar que, para ellos, debía tener una presencia femenina permanente: el hogar.

La mujer y la actividad textil

A principios del siglo XIX un gran número de mujeres comenzó a trabajar en las fabricas. El abandono de las labores domesticas como actividad central generó una profunda modificación en sus vidas, permitiéndoles ocupar un nuevo espacio dentro de la estructura social.

La sociedad de la época acusó recibo de este hecho, y los hombres reaccionaron de modo muy diverso frente a él. Hubo quienes lo denunciaron como una especie de traición al hogar, “el trono que mejor sienta a su misión de criar y educar, preparando hombres para el mejor bien a su Patria”. “Una mujer que se hace obrera deja de ser mujer”, llegó a afirmar un político francés.

Para otros, en cambio, se abría la posibilidad de quebrar el tradicional lugar de sumisión ocupado por las mujeres a lo largo de la historia. Lamentablemente las expectativas de estos últimos se cumplieron a medias, y la revalorización social, económica y legal de las mujeres fue lenta e incompleta.

La mano de obra femenina fue empleada fundamentalmente por las fabricas textiles. Es posible que en esto haya influido una imagen cultural muy arraigada que asocia a la mujer con este tipo de actividades. En realidad, las actividades textiles siempre han estado asociadas con la mujer. Baste señalar que la mitología griega ha dedicado su atención a varias tejedoras, y entre ellas a Penélope, la esposa de Ulises.

Lo cierto es que los pequeños dedos femeninos eran particularmente aptos para manejar hilos, enhebrarlos, hacer nudos. Los empleadores buscaban mujeres porque, según decían, su modo de ser se prestaba naturalmente a la ejecución de las tareas monótonas y repetitivas propias de ese quehacer. A estas razones debe añadirse una muy significativa: las remuneraciones de las mujeres eran bastante inferiores a las de los hombres. Se suponía que las operarias no merecían o no necesitaban el mismo nivel salarial que los obreros varones, en quienes recaía la obligación de mantener sus hogares.

La mayor parte de las operarias en fábricas textiles europeas y norteamericanas eran solteras. Generalmente abandonaban sus puestos cuando se casaban o tenían hijos, lo cual generaba un constante recambio de personal. Esas jóvenes, cuyas edades oscilaban entre los 16 y los 25 anos, habían abandonado el trabajo artesanal de la rueca o las labores del campo, tentadas por el acceso a una remuneración regular.

Este cambio de perspectiva requirió adaptaciones y ajustes, y genero no pocos inconvenientes. El siguiente relato describiendo la primera experiencia de una operaria, de 1830, lo demuestra:

“Al principio le resultaba aterrador ver tantas cintas, ruedas y resortes en un movimiento sin fin. Tenía miedo de poner su mano sobre el telar y estaba prácticamente segura de que nunca conseguiría aprender a tejer... La lanzadera salió disparada y le hizo un chichón en la cabeza; y la primera vez que intentó accionar el torno rompió una cuarta parte de los hilos”.

En poco tiempo las mujeres, por su condición de fuerza laboral barata, comenzaron a ser empleadas en otras industrias. A principios del presente siglo los sectores tradicionales de la industria textil y la confección fueron cediendo lugar frente a otros nuevos: el papel, la relojería, la fabricación de botones, cables, etc. En las épocas de guerra las mujeres fueron ocupadas en las labores más diversas.

Como señalamos en el copete de esta nota, la idea es que una parte de la información anterior llegue a los chicos. Después, en pequeños grupos, pueden discutirse consignas como las que se plantean en la siguiente actividad.

Actividades

EN TORNO A LA MUJER

· ¿Conocen casos en que las mujeres hayan sido discriminadas en relación a los hombres? Discutan acerca de ellos y aporten sus opiniones. (Si les parece, pueden investigar en Internet para conocer otros casos).

· En cuestiones relacionadas con el trabajo, ¿les parece que  todavía hay discriminación de la mujer frente al hombre? (Ayuda: piensen si, por la misma tarea, los salarios son equivalentes; si tienen las mismas oportunidades en tareas de gran responsabilidad, etc.).

La mujer en la tecnología

Una búsqueda (no demasiado exhaustiva) muestra que, lamentablemente, no hay muchas figuras destacadas en el mundo de la tecnología. Podemos mencionar un caso: el de Mary Parker Follet (1868-1933), una pionera en la aplicación de la mirada psicológica al campo de las organizaciones industriales. Se graduó en Harvard en Economía, Leyes, Política y Filosofía. Mientras vivió, Follet no logró imponer su pensamiento entre quienes se desempeñaban en el campo de la producción, debido al monopolio masculino en estos temas. El reconocimiento en su país ha sido tardío aunque, curiosamente, sus ideas circularon mucho antes por Japón. Hoy es reivindicada por numerosos expertos en tecnología de gestión, entre ellos varios “gurúes” de la escuela gerencial moderna.

Su teoría pone énfasis en la búsqueda de modos de potenciar esfuerzos para conseguir los fines propuestos, tales como la cooperación y la negociación entre los distintos sectores del emprendimiento. Describe las características de cierto tipo de conflictos, a los que denomina “constructivos”, que son analizados particularmente por sus aspectos comunicacionales.

La mujer y el trabajo en las minas

El trabajo en las minas siempre ha sido duro, sucio y peligroso. Baste recordar las inhumanas condiciones de trabajo en las minas áticas de la Grecia antigua, reservadas a los esclavos. Los atenienses podían disfrutar del bienestar propio de la democracia, en buena medida gracias a los beneficios de tales trabajos. Según datos oficiales de 1930, en las minas de los EE.UU. había unas 2000 muertes al año. Hoy, gracias a los avances en los equipos, a los niveles de organización de la tarea y a la aplicación estricta de diferentes medidas de seguridad, las muertes descendieron a unas 200 anuales.

Tradicionalmente a las mujeres se les ha vedado el acceso a las minas. Hasta se les ha atribuido ser portadoras de todo tipo de desgracias: “si una mujer entra en una mina, ésta se derrumba”.

La importante presencia femenina en las minas actuales demuestra que estas afirmaciones carecen de sentido. En efecto, en las minas modernas la antigua superstición no tiene cabida, y hoy trabajan en ellas muchas mujeres. Algunas como ingenieras o técnicas, otras como secretarias ejecutivas, o personal de limpieza y de cocina. Hasta hay mujeres que son choferes de los grandes camiones y las enormes palas mecánicas que son los equipos de norma en esas minas.

La mujer y el siglo XXI

La posición de la mujer ha mejorado sensiblemente. Su situación es muy distinta en la actualidad, y hay mujeres ocupando roles que antes hubieran sido impensables para ellas. Para dar cuenta de ese cambio, planteamos una actividad con los chicos en la que recurrimos a fichas, en las que se condensa en el siguiente texto:

El desarrollo y la evolución de la ciencia y la tecnología han marcado, muchas veces, la diferencia entre la vida y la muerte. Aunque por razones históricas, estos campos han sido vistos como predominantemente masculinos, algunas mujeres han hecho contribuciones destacadas y muchas otras han sido parte de la gran maquinaria que ha impulsado el desarrollo de la ciencia y la tecnología”.

 

En particular, cuando se refiere a la contribución de las mujeres en los ámbitos científicos y tecnológicos, señala:

 

“La participación de las mujeres en los diversos campos de la ciencia y la tecnología se puede calificar de tímida o escasa. Sin embargo, el aporte de las que se han atrevido a incursionar en estas disciplinas es invaluable”.   

Y, como corroboración de esa afirmación, sigue una pequeña reseña de la labor de una química, de una bióloga, de una ingeniera industrial, de una enfermera, una física, una matemática, varias astronautas, enmarcadas por varias mujeres merecedoras de un premio Nóbel: desde las figuras pioneras de Marie Curie y su hija Irene Joliot-Curie, hasta la más reciente, de la bioquímica alemana Christiane Nüsslein-Volhard.

____________________________________________________________________________

Gabriel Serafini es Profesor de Física. Autor de libros acerca de la enseñanza de las Ciencias Naturales y la Educación Tecnológica.