#FILBuenosAires: MARINA GARCÉS Y LA EDUCACIÓN EMANCIPADORA

La filósofa y profesora de la Universidad de Zaragoza y de la Universitat Oberta de Catalunya sostuvo que problematizar es lo que mantiene vivo el saber.

Por Aldo Bianchi
En el marco de 28º Jornadas Internacionales de Educación, y como miembro de la delegación de Barcelona Ciudad Literaria, tuvo lugar la conferencia de la Dra. Marina Garcés sobre "Educación y emancipación" en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.
 
La filósofa catalana construyó su disertación en base a tres dimensiones escogidas. En primer lugar, planteó ante el auditorio la imperiosa necesidad de pensar y repensar juntos como punto de partida. En segundo término, propuso aprender a vivir juntos a partir de problemas comunes. Y la tercera dimensión, que se desprende de las dos anteriores, fue la invocación a problematizar. A punto tal que sostuvo enfáticamente que problematizar es lo que hace vivo al saber.
 
Desde esas dimensiones, sugirió que seamos capaces de volver a pensar lo ya pensado para poder construir una educación emancipadora que marque diferencias con la tradicional mirada de la "domesticación". Interesante punto de vista el de Garcés, especialmente porque vinculó la cuestión con lo que denominó "la servidumbre adaptativa" propiciada por ciertas olas pedagógicas. En este sentido, la profesora de la Universidad de Zaragoza y de la Universitat Oberta de Catalunya, evaluó que existe toda una operación global para poner la educación al servicio de un tipo de nuevas "docilidades" orientadas a producir sujetos adaptables, flexibles y permanentemente desorientados.
 
Otro de los tópicos giró en torno al rol docente en una educación concebida como práctica emancipadora. Al respecto, sostuvo que es necesario asumir un rol que asuma a la educación como una colaboración horizontal en red donde la participación y la auto organización deberían tener esencial protagonismo.
 
De acuerdo con Garcés, hoy por hoy, la educación vuelve a ser requerida como un terreno y una práctica en los que desarrollar ideas y formas de intervención crítica supone implicarse en un mundo común donde tengamos algo que decir los unos a los otros y problematizar en consecuencia.
 
Como buena filósofa, también se preguntó cuánto hay de atención en las clases dirigentes -de allá, de aquí y de todas partes- acerca de la condición emancipadora de la educación. La pregunta no fue inocente, claro; la llevó rápidamente a hacer foco en el reclamo de la desatención política. Para ella, la educación emancipadora es una cuestión que está íntimamente vinculada con lo existencial, lo ético y escencialmente con lo político. En consecuencia, asume Garcés que es necesario entrar en la disputa de qué valores y formas de vida estamos construyendo en nuestras escuelas y espacios de aprendizaje.