APRENDER CIENCIAS EN EL JARDÍN DE INFANTES

¿Cómo planificar proyectos, secuencias y unidades que despierten la curiosidad y las ganas de explorar el mundo de la mano de las Ciencias?

Por Aldo Bianchi

Melina Furman, Diana Jarvis, Mariana Luzuriaga y María Eugenia G. T. de Podestá presentaron ayer en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires su nuevo libro “Aprender Ciencias en el Jardín de Infantes. La obra, editada por Aique con el aporte de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés, es uno de esos materiales que no abundan ya que está dedicado a introducir la enseñanza las Ciencias en el Nivel Inicial como una aventura creativa y emocionante, tanto para las niñas y niños como para sus docentes.

En palabras de Furman, enseñar ciencias en el jardín de infantes constituye una excelente oportunidad para sentar las bases de la construcción del pensamiento científico a partir de una mirada curiosa y creativa acerca del mundo desde temprana edad. Concebido como una guía para la acción, la obra está basada en enfoques por indagación y del pensamiento visible, con marcos para promover el aprendizaje integrando conceptos y habilidades científicas.

Desde el punto de vista aportado por Jarvis, la  lectura de este libro puede ayudar a los docentes a empezar a entender cómo piensan, cómo tienen que enseñar y cómo planificar en el camino de introducir a sus alumnos al mundo de las Ciencias. No obstante, advierte que las secuencias a trabajar en Ciencias pueden abrir puertas hacia otros contextos; especialmente, en proyectos interdisciplinarios donde los chicos van a ser los protagonistas.

¿Cómo diseñar las propuestas que permitan viabilizar el pensamiento y la indagación en los niños? Pues, justamente es Luzuriaga quien asegura que viene de la mano de la formulación de preguntas que serán el motor del aprendizaje. Es necesario detenernos a pensar, planificar y tratar de anticipar cuáles son esas preguntas que vamos a utilizar -reconoce- para poder invitar a los chicos a explorar, a conocer, a medir y comparar, para hacer mucho más rico su aprendizaje.

Por su parte, Podestá destacó la importancia de monitorear y acompañar el aprendizaje mediante dispositivos de evaluación. Además, explicó la necesidad contar con un fuerte liderazgo distribuido del director, pero no diluido, a la hora de poner en práctica, idear y pensar un proyecto institucional que contemple el aprendizaje y la enseñanza de las Ciencias. Al respecto, puntualizó que un proyecto institucional en Ciencias lleva mucho tiempo y que en ese trayecto de construcción es imprescindible atesorar y valorar los logros alcanzados. Considera clave la planificación de tiempos y recursos, así como evaluar de forma constante y sistemática lo planificado.

Según Jarvis, este libro contribuye a interpelar y a entender el diseño curricular, cuyos contenidos a menudo parecen algo ajenos, prescriptivos. Y afirma que los docentes, problematizando la enseñanza, serán los encargados de hacer la necesaria transposición hacia las experiencias en el aula.