INFANCIAS RESPETADAS, DESARROLLO EMOCIONAL SALUDABLE

La psicóloga clínica, investigadora y docente Ivana Raschkovan aborda en su nuevo libro temas vinculados con la crianza y los vínculos tempranos.

Por Aldo Bianchi
Uno de los primeros conceptos que surgen a partir de la presentación de “Infancias respetadas” es que la crianza respetuosa es una tendencia que crece día a día. Desde el punto de vista de la psicología, constituye una invitación a la reflexión sobre algunas creencias culturales, costumbres y tradiciones con el objeto de poder deconstruir mitos. Como bien señaló su autora, lejos de ser un manual para padres esta obra aborda la problemática del vínculo bajo el paraguas de los paradigmas actuales y desde el respeto recíproco.

Este es un trabajo donde la pregunta ocupa un lugar central del relato. ¿Qué entendemos por crianza respetuosa? Respetuosa, ¿de qué y de quiénes? ¿Del niño, de los padres, del vínculo? ¿De todo esto? ¿Cómo acompañar a las familias y a las mujeres con sus subjetividades? ¿Cómo se construyen los límites? ¿Cómo ofrecer las mejores condiciones para la crianza?, destacan entre otras interpelaciones que la autora hace a sus lectores.

Las respuestas, como ya se ha sugerido, no son recetas ni bajadas de línea. Mucho menos una imposición acerca de las formas de crianza. Son reflexiones y pensamientos que se sostienen a partir de un trabajo interdisciplinario con familias y niños pequeños. Así es como la autora pone bajo la lupa temas que incluyen los primeros vínculos con el bebe, la cuestión del apego y la regulación emocional en tiempos de lactancia, el contacto afectivo y la exterogestación, el sueño de los bebés, las claves de la crianza en tribu, el juego y el aprendizaje y la construcción de los límites.

Para cerrar, hay una frase del libro editado por Aique que (a mi modesto entender) sintetiza como pocas el objetivo final de esta obra. “La presencia de un ambiente facilitador en la crianza constituye una vacuna psíquica contra distintas formas de padecimiento no solo durante la niñez, sino también en la adolescencia y la adultez”, puntualiza Raschkovan. Indudablemente, es una buena pista a seguir.