REDISEÑAR LA ESCUELA PARA Y CON LAS HABILIDADES DEL SIGLO XXI

El siguiente texto es la presentación del Documento Básico producido por la Dra. Lila Pinto durante el evento realizado los días 1 y 2 de julio, organizado por Fundación Santillana.

Por Dra. Lila Pinto

“Escribir este documento es para mí un desafío que encaro desde dos miradas que se entrecruzan en mi formación académica y profesional: escribo pensando en el cambio escolar formada en el campo de la tecnología educativa y escribo, también, desde el oficio de la dirección escolar.

 

De la primera mirada, recupero una fuerte impronta cultural y simbólica en el análisis de los problemas de la tecnología y la educación, una disposición a problematizar la realidad desde el pensamiento de diseño y una convicción profunda del compromiso social y político que implica la tarea de rediseñar la escuela en la contemporaneidad (Litwin, 2008; Maggio, 2018; Moretti y Pinto, 2005; Pinto, 2017). Curiosamente, del oficio de la dirección escolar recupero estas mismas dimensiones, pero puestas en juego en el escenario vertiginoso y multideterminado de la escuela. Desde estas dos miradas he llegado a pensar la experiencia escolar como un problema de diseño, histórico y culturalmente situado, un diseño susceptible de ser transformado con trabajo riguroso, compromiso social, creatividad y colaborativamente. Y, mientras escribo esto, pienso… ¿no son estas, acaso, algunas de las formas en las que hemos llegado a conceptualizar las habilidades del siglo xxi?

 

He aquí el punto: transformar la escuela para hacerla emocionalmente significativa e intelectualmente desafiante (Pinto, 2018), para que vuelva a ser una institución capaz de convocar el deseo de aprender y de enseñar (Recalcati, 2016), es una tarea que no solo implica pensar la escuela para el desarrollo de las habilidades del siglo xxi, sino, y fundamentalmente, crearla con las habilidades del siglo xxi. En este sentido, pensar en experiencias escolares que promuevan el desarrollo de la comprensión, la comunicación, la colaboración, la creatividad, y el pensamiento crítico, algunas de las habilidades discutidas en el documento básico anterior (Maggio, 2018), nos invita a problematizar la manera en la que estas formas de pensar, de saber y de hacer se despliegan en las culturas de trabajo pedagógico de nuestras instituciones. Tamaño desafío nos convoca y nos interpela a los educadores hoy: rediseñar las experiencias formativas de nuestros alumnos, problematizando nuestras propias culturas escolares.

 

Este no es sino el desafío de trabajar desde el principio de la coherencia, es decir, desde la capacidad de construir una escuela en la que el aprendizaje sea el motor de toda la organización, para niños, jóvenes y adultos, superando la brecha entre lo que se dice en un plano y se hace en el otro. En otras palabras, es muy difícil que logremos diseñar una escuela para el despliegue de las habilidades del siglo xxi si el trabajo que realizamos en ella como adultos no pone en juego las mismas habilidades que deseamos promover.

 

Dicho esto, recupero una noción de sustantiva importancia discutida en el documento básico del 2018: la noción de derivación1. No se trata de pensar en “la implementación” de ciertas habilidades a la hora de planear la enseñanza, ni de desarrollar un proyecto de cambio institucional o de transformar los espacios de trabajo docente. No hay linealidad en el cambio, como no la hay en la transformación cultural que demanda la escuela. Cabe, entonces, preguntarnos: ¿qué significa para los docentes trabajar colaborativamente en la transformación escolar? ¿De qué manera las experiencias de cambio pedagógico recuperan la creatividad de todos los actores de esta? ¿Cómo puede la organización escolar potenciar la comprensión y el pensamiento crítico de docentes y alumnos en el proceso de cambio institucional? Formular estas preguntas y esbozar respuestas posibles es el punto de partida para la problematización que mencionaba anteriormente. La noción de derivación, precisamente, es una invitación a contextualizar y situar ciertas nociones y categorías de análisis en los escenarios institucionales que nos toca transformar. En este sentido, el principio de coherencia no es sino una puerta de entrada para comprender que el rediseño de la escuela será posible operando desde la capacidad de cuestionar la cultura de trabajo pedagógico de nuestras instituciones, pensando con y desde las derivaciones de las habilidades del siglo xxi y sus implicancias en nuestros modos de significar lo escolar y de construir el encuentro educativo.

 

Hay en todo este planteo una línea que atraviesa la argumentación de este documento: el reto que enfrentamos demanda de nosotros la capacidad de actuar como agentes de cambio y de diseño. Esta mirada de diseño implica un reposicionamiento social, cultural y político de los actores y protagonistas que día a día hacemos la escuela, tanto en el plano de nuestras experiencias cotidianas como en el plano de los marcos políticos y pedagógicos que atraviesan nuestros límites y posibilidades. El diseño es una práctica social y política, una estrategia de intervención y una disposición a pensar y a hacer que recupera la potencia del liderazgo creativo de la comunidad escolar toda (Brown, 2016). En este sentido, escribo este documento para sumar una voz a la conversación de los que como yo se apasionan por el desafío de transitar las aguas convulsionadas de la gestión escolar en tiempos de cambio e incertidumbre y propone una serie de construcciones conceptuales ancladas en la práctica de la dirección escolar, reconstruidas con la reflexión analítica y pensadas como estrategias para el diseño de nuevas experiencias escolares desde la perspectiva de las habilidades del siglo xxi. Este documento “conversa”, “entra en diálogo”, con los dos documentos básicos anteriores, en un ejercicio profundo de construir una reflexión conjunta que retoma, interpela, complementa o discute ideas que se vienen trabajando en el Foro Latinoamericano de Educación de la Fundación Santillana. Al escribir el documento, mi propósito es doble: provocar la discusión sobre las experiencias escolares para el aprendizaje del siglo xxi que somos capaces de imaginar/construir, y ofrecer algunas herramientas para hacerlo.”

 

1 Maggio, M. (2018): Habilidades del siglo xxi. Cuando el futuro es hoy. Documento Básico, XIII Foro Latinoamericano de Educación. Página 24.