EL VALOR DE LA ESCRITURA: ¿CÓMO OBTENER UNA BUENA REDACCIÓN?

La escritura es una práctica compleja que involucra una multiplicidad de habilidades y competencias. Demanda elecciones y decisiones constantes.

Por Silvia Lizzi
“La escritura es una parte importante del proceso de comunicación no sólo como medio de comunicación 
sino también como fuente de poder, como necesidad social y como una forma de obtener conocimiento y de resolver problemas.” 
(Lindemann)
El lenguaje escrito como instrumento esencial del pensamiento
 
Se considera que la escritura es uno de los inventos más importantes de la humanidad; el hombre ha desarrollado la escritura para dar cuenta de sus ideas y pensamientos.
Los textos escritos pueden tener varios propósitos: dejar constancia de diversos hechos, exponer los pensamientos, expresar emociones, hacer llegar “nuestra voz” a quienes no pueden escucharnos y también, construir una identidad.
De lo mencionado, se desprende que la escritura tiene múltiples funciones que van más allá del hecho incuestionable de comunicar ideas.
Marca un antes y un después no sólo en la vida de cada uno, sino que tiene dimensión universal, en tanto los relatos registrados en forma escrita se convierten en documentos históricos, donde el mensaje se vuelve una prueba irrefutable de su contenido.
El mensaje escrito tiene la posibilidad de llegar a más receptores y de permanecer en el tiempo. En la actualidad, el acceso a la escritura también se puede asociar a la noción de igualdad.
Antiguamente sólo los sectores privilegiados de una sociedad podían acceder al conocimiento de la lectoescritura. Se estima que recién a mediados del siglo XIX las sociedades adquieren, en su mayoría, este tipo de conocimiento.
A partir de los estudios de diferentes especialistas, como Rosenblatt y Smith, empezamos a advertir que la escritura se transforma en un proceso de aprendizaje, porque permite la elaboración y la transformación de conocimientos.
Y aún más, Smith hacía hincapié en que la capacidad de escribir no es privativa de unos pocos considerados “escritores”, sino que es propia de todos los que estén dispuestos a desarrollarla. Asimismo sostenía que las ideas surgen de la escritura misma, ya que es en el hecho de escribir, en la práctica, como creamos y exploramos nuestras posibilidades.
Vygotski va más lejos. Para él la escritura estructura la conciencia humana. A fin de fundamentar esta afirmación, establece varios puntos fundamentales: 
 
- La escritura activa y posibilita el desarrollo de las funciones psicológicas
- Estructura los procesos cognitivos
- Permite el paso del razonamiento práctico situacional al teórico/conceptual
- Crea contexto
- Es un instrumento construido socialmente
- Se adquiere en una situación de comunicación con los otros.
 
La escritura, a diferencia de la lengua oral, sólo se aprende en situaciones específicas de escolarización.
Por esta razón, Walter Ong (1) sostiene que la escritura es una tecnología, porque a diferencia del habla, es artificial, está mediada por una práctica cultural específica.
 
Para Vygostki la escritura representa un sistema de mediación semiótica en el desarrollo psíquico, que implica un proceso consciente y dirigido hacia objetivos definidos con antelación. Por un lado, las ideas que se van a expresar y por el otro, los instrumentos de la expresión: el lenguaje escrito, que está reglado por pautas complejas que deben ser tenidas en cuenta para que el mensaje sea claro.
La escritura entonces, como mediadora en los procesos psicológicos, posibilita el desarrollo de funciones como la percepción, la memoria, el pensamiento…
Según Luria (2), discípulo de Vygotski, sostiene: “El lenguaje escrito es el instrumento esencial para los procesos de pensamiento incluyendo, por una parte operaciones conscientes con categorías verbales, (...) permitiendo por otra parte volver a lo ya escrito, garantiza el control consciente sobre las operaciones que se realizan. Todo esto hace del lenguaje escrito un poderoso instrumento para precisar y elaborar el proceso de pensamiento” (p.189)
Sintetizando, podemos decir que la escritura, en tanto es una actividad dirigida conscientemente, contribuye a organizar nuestro pensamiento y esto nos conduce a elaborar nuevos conocimientos.
Ahora bien, no podemos dejar de remarcar el hecho de que la escritura es un proceso que exige una planificación y la ejecución de una serie de acciones.
Cuando escribimos, producimos un texto que tiene lugar dentro de una situación comunicativa. No es posible crear un texto sin un contexto de producción que lo determine. Producimos textos que pertenecen a los géneros discursivos sociales que usamos frecuentemente dentro del ambiente en el cual actuamos.
Si nos movemos en niveles académicos, entonces produciremos textos que se encuentren dentro de este ámbito. Si por el contrario, sólo nos movemos en una actividad informal, produciremos textos que respondan a ese ambiente.
Cuando hablamos de “contexto de producción” estamos haciendo referencia a una serie de factores que se dan en forma simultánea y que influyen en la forma de organizar el texto. 
Estos factores son de carácter físico, social y subjetivo.
Físico, porque un texto se produce en un tiempo y en un lugar determinado; es producido por alguien, un emisor, quien lo destina a un receptor, que es a quien está dirigido.
El factor social tiene que ver con la actividad social de la cual el texto es parte y el grado de formalidad que ésta determine. Así habrá textos comerciales, universitarios, familiares, etc.
Por su parte, el factor subjetivo tiene en cuenta el rol desempeñado por el emisor en ese contexto y la finalidad de la interacción comunicativa.
La escritura es una práctica compleja que involucra una multiplicidad de habilidades y competencias. También podríamos afirmar que es un trabajo y como tal, demanda elecciones y decisiones constantes.
Las habilidades abarcan procedimientos psicomotrices e intelectuales.
Formular objetivos, planificar aquello que se quiere escribir, pensar a quién está dirigido el texto, imaginar la situación comunicativa en que tendrá lugar son, entre otros, algunos de los procedimientos intelectuales que se activan.
Todo lo expresado exige que la persona que va a escribir domine una serie de conocimientos. Por ejemplo, qué tipo de género discursivo es apropiado para cada situación comunicativa.
En general, escribimos textos que se denominan “funcionales”, es decir aquéllos que cumplen una función práctica.
Desde esta perspectiva los textos funcionales son opuestos a los textos literarios, ya que estos últimos presentan una función estética.
Los textos funcionales pueden clasificarse en dos tipos:
 
- Textos escritos para uno mismo.
- Textos escritos para otro/s.
 
Dentro de los textos escritos para uno mismo podemos encontrar las agendas, los resúmenes, etc.
Se consideran textos funcionales escritos para otros el currículum vitae, el informe de tareas, etc.
En la medida en que uno se vuelve un escritor más competente, el proceso de escritura se vuelve más lento, es más recursivo, exige mayor número de lecturas y correcciones.
Es incorrecto pensar que el texto sólo es una cadena de frases sueltas, aisladas y que para que el receptor lo comprenda, basta con comprender el sentido de dichas frases.
Las frases no pueden aparecer aisladas, porque cada una influye en el sentido de la posterior y a su vez, se ve incluida en el sentido de la frase anterior.
Vygostki llamó influencia o fusión (incorporación) de los sentidos al fenómeno descripto.
La influencia de los sentidos es la condición elemental para que tenga lugar la comprensión del texto completo. Y para que se pueda hablar de un texto, éste debe poseer dos propiedades: cohesión y coherencia.
La coherencia es la propiedad del texto por la cual las frases que lo conforman se refieren a un mismo tema. 
Las frases deben estar relacionadas entre sí. Cohesión es la propiedad por la que los elementos constitutivos de un texto se relacionan correctamente desde un punto de vista léxico y gramatical.
Es necesario remarcar que para aprender a escribir “hay que escribir”. Partir del uso de la escritura posibilita advertir los elementos necesarios: para qué se escribe, quién escribe y para quién lo hace. Es elemental situar el contexto de producción textual porque sin la necesidad de comunicar a otro, no existe el texto. 
Un texto sólo es coherente y tiene sentido cuando tiene un uso, una finalidad.
 
La escritura como proceso
 
Como todo proceso, hay una serie de pasos que deben tenerse en cuenta al momento de escribir.
 
• Planificación textual
La tarea de planificar un texto trae aparejada una serie de preguntas:
 
- ¿A quién va dirigido el texto? ¿Quién es el receptor?
- ¿En qué situación comunicativa va a aparecer este texto? ¿Formal, comercial, informal, etc.?
- ¿Qué es lo que se quiere comunicar con el texto?
- ¿Desde qué punto de vista se va a redactar? ¿En 1° persona? ¿En 3°persona? ¿quién enuncia?
 
Las respuestas a estos interrogantes conducen a una serie de decisiones: qué tipo de vocabulario emplear, cuál va a ser el nivel de registro adecuado a esa situación comunicativa, qué conceptos se deben destacar al comunicar y cuáles es preferible soslayar o evitar, entre otros.
 
• La escritura
Cuando se han definido los aspectos mencionados con anterioridad, entonces se puede comenzar a escribir.
El primer texto es un “borrador”, un boceto de la versión definitiva.
 
• Revisión
Todo escritor competente lee atentamente el borrador y comienza, entonces, la etapa de revisión que consiste en la observación de diferentes cuestiones, a saber: 
 
- ¿Es clara la información proporcionada o se torna confusa? 
- ¿Se mantiene el tema a lo largo del texto?
- ¿La información es adecuada/ muy escasa / demasiada?
- ¿Es apropiado el nivel del registro?
- ¿Hay un correcto uso de los signos de puntuación?
- ¿Se cometieron errores de ortografía?
- ¿Las oraciones son muy extensas y generan cansancio al leerlas?
- ¿Hay una adecuada distribución de párrafos?
- ¿Se mantiene el objetivo fijado para el texto?
 
• Escritura definitiva
Una vez que se hayan efectuado lecturas críticas y sucesivas de los borradores, están dadas las condiciones para redactar la versión definitiva del texto.
 
Bibliografía
 
DUBOIS, María (1995): “Lectura, escritura y formación docente”, en Lectura y vida. Fundalectura, Buenos Aires.
LURIA, A. R. (1984): Consciencia y lenguaje. Visor, Madrid.
ONG, Walter (1997): Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra. FCE, México.
RIESTRA, Dora (2006): Usos y formas de la lengua escrita. Ediciones Novedades Educativas, Buenos Aires.
VALERY, Olga: “Reflexiones sobre la escritura a partir de Vygotsky”, en Educere, Volumen 3 / Nº9, Junio de 2000. Universidad de los Andes Mérida, Venezuela.
VYGOSTKI, L. (1995): Pensamiento y lenguaje. Paidós, Barcelona.
 
-----------------------------------------------------------------------------------------------------
(1) Ong, Walter (1997): Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra. FCE, México.
(2) Luria, A.R. (1984): Consciencia y lenguaje. Visor, Madrid.