PROBLEMATIZAR, PONIENDO LA LENGUA EN ACCIÓN

“Es mejor debatir una cuestión sin llegar a concluirla, que llegar a una conclusión sin debatirla” (Joseph Joubert)

Por Silvia Lizzi

Construir argumentos consiste en darles bases, fundamentos, sustento, a nuestras ideas. Pero para hacer comunicables esos argumentos, debemos construirlos de forma precisa, relacionando correctamente las ideas que lo conforman y expresándolas de forma clara y precisa.

 

Cada día se vuelve más necesario en la sociedad en la que vivimos, saber argumentar para relacionarnos de forma responsable y constructiva.

 

Sin duda, la mejor herramienta para enseñar a los alumnos a debatir sana y constructivamente es poder ofrecer modelos adecuados, en los que sea posible advertir la solidez de conocimientos, el apego a las pautas de respeto y educación y la destreza en el manejo de la lengua.

 

Hay que tener presente que debatir se trata de una práctica lingüística que está limitada por reglas que se rigen dentro de un contexto comunicativo y por eso es fundamental que cada opinión que expresemos esté apoyada por razones.

 

La totalidad de nuestro discurso argumentativo está constituida por un conjunto de expresiones, denominadas premisas que justifican y apoyan otra, llamada conclusión, que puede deducirse de las anteriores.

 

Es de público dominio que el lenguaje es poder, y que quien sepa cómo manejar el lenguaje con destreza tiene mayores posibilidades en la interacción comunicativa social.

 

Abordar Prácticas del Lenguaje supone poner la lengua en acción y correr a los alumnos del papel pasivo que a veces ocupan cuando sólo reciben información. La idea es que cuestionen la información a la que acceden, adoptando una posición crítica. Además, resulta estimulante si se sugiere el trabajo en equipos, ya que se alienta la escucha, la colaboración, la construcción conjunta de conocimientos, el compromiso y la empatía.

 

Cuando un conjunto de personas tiene una problemática que requiere la participación colectiva, se necesita una que hable en nombre todos. Esta persona se convierte en portavoz o representante y es la encargada de hacer oír las demandas de sus representados sosteniéndolas con argumentos.

 

Para eso hay que recuperar las expresiones brindadas por los otros y analizarlas, problematizándolas. A su vez, es fundamental sostener la posición que se ha elegido, haciendo nuevas preguntas, marcando los puntos inconsistentes de los argumentos del otro y enriqueciendo la propia postura.

 

Consejos para llevar adelante una buena argumentación

 

Ø Exponer las ideas que se quieren comunicar en orden. Si bien la estructura canónica sostiene que la argumentación presenta primero las premisas y al final la conclusión, es muy común que en los intercambios orales se exponga primero la conclusión que se va a sostener para dar, a continuación, todas las razones necesarias para fundamentarla, en una secuencia lógica.

 

Ø Tanto las premisas como la conclusión debe ser expresadas en forma clara, precisa, ya que facilita la escucha y comprensión. Asimismo el vocabulario debe ser específico, apropiado para la situación comunicativa.

 

Ø No es aconsejable el uso de generalizaciones ni el empleo de un mismo vocablo con diferentes acepciones porque induce a una sensación de ambigüedad que conspira contra la fiabilidad de lo que se expone. “Es importante utilizar un único significado para cada término. La tentación opuesta es usar una sola palabra en más de un sentido: ésta es la falacia clásica de la “ambigüedad”. Una buena manera de evitar la ambigüedad es definir cuidadosamente cualquier término clave que se introduzca.” (Anthony Weston)

 

Ø Desestimar las expresiones “sentimentales” que suelen ser subjetivas y apelan “al golpe bajo”, a sensibilizar al otro y por lo tanto, no son fiables.

 

Ø Todas las razones o premisas deben aportar datos reales y verificables, extraídos de fuentes fidedignas.

 

¿Cómo aplicar la argumentación constructiva en clase?

 

Obviamente, no hay sólo una forma de hacerlo ni este artículo pretende dar prescripciones. Sólo se presentan algunos caminos posibles.

 

Una de las herramientas que se puede emplear en la enseñanza/aprendizaje de la argumentación es la real implementación de espacios de debate en el aula, sosteniendo el respeto por los turnos del habla y por las opiniones de los otros.

 

En una sociedad que cada día tiende más a la individualidad, a las posturas “únicas y cerradas” y que llega en muchos casos a presentar sesgos violentos, es imperativo el trabajo en forma conjunta para posibilitar la inclusión de nuevas posiciones que habiliten perspectivas plurales acerca de temas de interés general.

 

Una forma de abordaje es proponer un tema controversial que sea objeto de discusión habitual en el espacio escolar o en la sociedad.

 

Todo docente sabe cuáles son aquellas temáticas que rápidamente suscitan entre los alumnos opiniones a favor y en contra. Por nombrar sólo algunas, podemos mencionar: reglas para el uso de las computadoras y/o teléfonos celulares (en la escuela y en la casa), importancia del uso de uniforme o de guardapolvo escolar, necesidad de implementación de sanciones disciplinarias, habilitación de baños de uso común para todos los géneros, etc.

 

Las citadas son temáticas generales, que pueden aplicarse en cualquier institución.  Si la docente lo considera conveniente puede proponer el trabajo con una problemática puntual que sea relevante para su comunidad educativa.

 

Sugerencia al iniciar el abordaje

 

Remarcar que no “vamos a pelar”, “no hay ganadores ni perdedores”, “no se trata de una competencia a ver quién tiene razón”, sino de una acción de prácticas del lenguaje que requiere de reflexión, análisis, respeto y compromiso.

 

Lo importante es:

 

La construcción y comunicación de argumentos fiables y sólidos que defiendan y sostengan nuestras opiniones.

Escuchar atentamente las opiniones y argumentos de los otros y analizarlos en profundidad.

Asumir, ante el tema propuesto, una mirada más global, desde diversas perspectivas, para considerar puntos de vista que tal vez no hayamos tenido en cuenta.

Pensar la problemática como “multifactorial”, es decir que se impone tener en cuenta la diversa gama de factores que ocasionaron esa problemática y también las consecuencias que genera.

 

Posibles pasos a seguir

 

Al comienzo:

 

v  Organizar la clase de modo tal que algunos alumnos operen como observadores y otros, como oradores.

v  Se pueden organizar grupos de trabajo o si se prefiere, sugerir la actuación en forma individual.

v  Especificar con claridad el tema a debatir para evitar que éste se desvirtúe y se origine el clásico “irse por las ramas”. Puede hacerse en forma de pregunta que funcionará como el eje del debate.

v  Establecer un tiempo de investigación y análisis para que el o los alumno/s puedan recabar información en diversos soportes: internet, encuestas, textos expositivos, entrevistas y reportajes, videos, etc., para emplearlos como fuentes y citarlos.

v  Concientizar acerca de la importancia de la correcta construcción de los argumentos y el orden en el cual se presenten. Es imprescindible que los argumentos estén ligados en una cadena lógica.

v  Insistir en el análisis de los propios argumentos para detectar errores de contenido o de expresión, anticipándose a los contraargumentos que puedan presentarse.

 

Al final:

 

v  Los alumnos observadores serán los encargados, en primer lugar, de dar sus impresiones respecto de la validez de los argumentos, la solidez o debilidad de los mismos, su correcta construcción, la habilidad para comunicarlos, el uso adecuado de las fuentes consultadas, el respeto en el uso de la palabra, etc.

v  Luego se instalará una puesta en común general en la que se analizarán todas las cuestiones observadas.

Esta instancia es esencial porque constituye parte del aprendizaje, ya que se puede tomar conciencia de los propios aciertos y de los errores, así como también de los aciertos y errores de los otros.

 

La crítica, entendida como una práctica constructiva, posibilita el crecimiento y el desarrollo de todos los alumnos. Además, obliga a repensar en el propio accionar para mejorarlo o perfeccionarlo propiciando el aprendizaje.

 

A modo de cierre

 

A partir del trabajo sistemático con debates y argumentaciones se garantiza el hecho de que todos los integrantes de la comunidad educativa adopten miradas más abiertas, respecto de temas que los atraviesan.

 

Escuchar y analizar otros posicionamientos es un poco “ponerse en los zapatos ajenos” y contribuye al crecimiento, como personas y como sociedad.

 

Participar en debates, hacer escuchar la propia voz, incrementa la autoestima y amplía los conocimientos.

 

Escuchar lo que tienen para decir los otros es un rasgo de madurez, de compromiso respecto a la consolidación de una sociedad plural y más justa.

 

Debatir permite evaluar con mejores herramientas, aquellas problemáticas que surgen y allana el camino en la búsqueda de soluciones.

 

Bibliografía

 

AA.VV. (2018): El Club del Debate. Ciclo Orientado de Educación Secundaria. Subsecretaría de Promoción de Igualdad y Calidad Educativa. Secretaría de Educación. Ministerio de Educación, Gobierno de la Provincia de Córdoba. Disponible en http://www.igualdadycalidadcba.gov.ar/SIPEC-CBA/8CongresoILE/docs/ClubdeldebateSecundaria.pdf

BONOMO, H., MAMBERTI, J., MILLER, J. (2010): Tolerancia crítica y ciudadanía activa: una introducción práctica al debate educativo. International Debate Education Association, New York. Disponible en https://bit.ly/2TgQ3S9

PARRA ROJAS, Carlos (2013): El debate como herramienta generadora de participación ciudadana: de la sociedad al salón de clases y del salón de clases a la sociedad. Webinar EDUCADEM-RIED: "Construcción de Aulas Democráticas". Organización de Estados Iberoamericanos y Liga Colombiana de Debate Competitivo y Oralidad. Video disponible en https://youtu.be/YTCquOGAxNo


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Silvia Lizzi es Profesora de Letras. Cursó la Licenciatura en Didáctica de la Lengua y la Literatura (tesina en elaboración). Actualmente se desempeña en ESB, Polimodal y Terciario (Letras y Profesorado de Inicial). Es capacitadora en Didáctica de la Lengua en diferentes provincias. Autora de manuales, planificaciones, cursos a distancia y libros con actividades de lectura y comprensión de obras literarias. Colaboradora de Puentes Educativos Primaria y Directora de Puentes Educativos Inicial.