EL JUEGO EN LA SALA DE BEBÉS

Como señala Martha Glanzer, niñas y niños se manifiestan mediante sus juegos. Observando e indagando su comportamiento lúdico, cada pequeño se nos va revelando.

Por Adriana Bolo
El respeto hacia cada niño y el conocimiento para comprenderlo son los puntos de partida para una buena enseñanza. 
¿En qué etapa de juego se encuentran los niños más pequeños?, repasemos:

-Estadio sensorio motor (0 a 2 años) juego funcional o de ejercicio.
-Estadio pre operacional   (2 a 6 años), juego simbólico.

Tengamos en cuenta lo trabajado en el artículo anterior. Simultáneamente va apareciendo el juego de construcción a partir del primer año de vida que se irá enriqueciendo durante los años siguientes, complementando también otros juegos. 

Los juegos van evolucionando, no desaparecen. Es decir que, a partir de un juego de construcción puede iniciarse un juego dramático; la construcción permite armar el escenario donde se desarrolle el juego o puede ser el objeto con el cual jugar.

En esta oportunidad vamos a pensar en el tipo de juego predominante en la sala de bebés: el juego funcional o de ejercicio. Consiste en acciones que se repiten reiteradas veces, ya que el niño encuentra placer en ello. Son muy observables en los bebés y deambuladores.  Benefician el desarrollo sensorial, la coordinación de movimientos y desplazamientos, el equilibrio, la coordinación viso-motora. 

Los sentidos le permiten al niño conectarse con el mundo exterior. La vida sensorial se va desarrollando progresivamente, así puede explorar y procesar la información recibida a través de sus acciones y de los estímulos recibidos. Desde el comienzo de la vida el tacto a través de su boca le permite alimentarse; luego sus manos le permiten apropiarse de los objetos, llevarlos a la boca, manipularlos, descubrir sus texturas, sus cualidades. El resto de su cuerpo también lo conecta con distintas sensaciones, texturas, temperaturas, caricias. 

Su movilidad es reducida en principio.  Hasta los cuatro meses, el bebé reacciona por reflejos involuntarios (movimientos corporales) ante diversos estímulos. Lo hará azarosamente y con su propio cuerpo (reacciones circulares primarias). El placer que le brinda sentir esos movimientos hará que los repita. Es por ello que es muy necesaria la estimulación. 

Es importante observar y reconocer dichas reacciones. Por ejemplo, cuando el niño se chupa sus puños o dedos, mueve “eléctricamente” sus extremidades; no se lo debe disuadir de esas acciones. 

Luego, esos reflejos se volverán respuesta ante ciertas irrupciones. Es entonces una oportunidad de intervención para el docente. Si al acercarnos murmuramos, cantamos o realizamos un sonido muy suave, el niño girará su cabeza, intentará buscar la procedencia del sonido. Desde que nace, el niño percibe todos los sonidos, y más aún, desde la vida intra-uterina, según estudios realizados. Le agradan los sonidos suaves, puede reaccionar con llanto ante un ruido fuerte. Esto es importante al momento de pensar el espacio destinado para la sala de los más pequeños en el Jardín Maternal. 

Además de melodías, pueden usarse variados objetos sonoros (suaves), como sonajeros, cajas de música, cuneros. Estos elementos no deben reemplazar el repertorio de nanas y canciones que el adulto referente (familia, docentes) debe brindarle al niño, ya que constituyen fuente de afecto, seguridad y contención para el bebé, indispensables también para que se relaje y descanse.

Si acercamos un objeto llamativo (no invasivo), o realizamos desplazamientos cortos frente a él, el bebé seguirá ese movimiento con su mirada. Su visión es global pero poco a poco comenzará a identificar personas, formas y colores que estén frente a él. 

Sonido, luz, movimiento captan la atención del niño y su respuesta va evolucionando con el correr de los meses, ya que va adquiriendo experiencia, conocimiento y dominio sobre sí mismo.

Desde los cuatro meses y hasta los ocho aproximadamente (período de las reacciones circulares secundarias), el niño continua avanzando vertiginosamente sobre el descubrimiento de su propio cuerpo y el entorno (personas y objetos). Período en que si logra una acción, la repetirá incansablemente. 

Es el momento de aproximarle objetos para que los agarre e interactúe con ellos. Elementos que permitan la manipulación, ser ¨chupados¨ y no constituyan un riesgo para el bebé. Si ese objeto reacciona ante la manipulación del niño, por ejemplo un sonajero, será muy placentero para él. Las mantas didácticas constituyen una buena opción como oportunidad de trabajar integralmente los sentidos (visual, auditivo, táctil). Le gustará además, tomar un objeto, apretarlo, tirarlo y agarrarlo, alejarlo y acercárselo.

Estas acciones requieren de un progresivo control de sus movimientos. Si el niño está sentado, se estirará para alcanzar su objetivo y volver a una posición cómoda para explorarlo. Esto implica también avanzar sobre su equilibrio. Entonces es parte de la intervención docente poner a disposición los objetos para que el niño intente agarrarlos, ya sea sobre la superficie o acercándoselos nosotros mismos. 

El docente debe organizar en la sala un espacio "blando" (alfombras, pisos de goma, colchonetas, almohadas de sostén) para que el niño no se lastime si cae durante sus movimientos. Dispondrá variados objetos para que los tome, como ya dijimos: sonajeros, muñecos, aros pequeños de plástico o tela, objetos con distintas texturas y consistencias, etc. Esta variedad estimulará su exploración sensorial. Es muy importante propiciar la interacción entre el objeto y el niño, y, entre el niño y el adulto, quien estimulará estas acciones para que avance sobre ellas.

Comienza a observarse la intencionalidad del niño en sus movimientos. Observa para luego actuar, mira el objeto, se mueve, se dispone corporalmente para llegar a él y apropiarse de sus cualidades por medio de la manipulación y exploración. 

A partir de los ocho meses el niño observa mucho más su entorno. Va logrando su marcha autónoma a través del gateo o arrastre. Esto le permite alcanzar los objetos que están en el entorno próximo. Disponerlos es tarea del docente, promoviendo así diversas acciones por parte del bebé: los busca, los tira, los vuelve a tomar, los toma de la mano del docente, se lo entrega para que realice acciones. Escucha con atención si el docente le canta y si deja de hacerlo, es posible que se manifieste corporalmente para que continúe haciéndolo. 

Es indispensable disponerse e invitar a juegos de interacción directa con él, por ejemplo, los juegos de ocultamiento, juegos de imitación de gestos, canciones con movimiento, para luego pasar a imitar acciones cotidianas (acciones que el niño reconoce e incorpora en el hogar y en el Jardín).  

Estos juegos son pre-simbólicos, previo a la adquisición de la función simbólica. Se dan desde el propio cuerpo, la relación con el espacio y del niño con los objetos. Algunos ejemplos de ellos son: agarrar y tirar; dar y recibir, llenar y vaciar recipientes; aparecer y desaparecer; construir y deconstruir. 

Es importante pensar la planificación a partir del conocimiento, estableciendo una relación entre la teoría y la realidad situada, es decir, teniendo en cuenta las características del grupo a cargo y la individualidad de cada niño. 

La planificación periódica para la sala de bebés puede proponerse a partir de recorridos didácticos que articulen diversas secuencias que pueden incluir momentos de juego espontáneo y la resignificación de las actividades de crianza. La intervención docente alternará momentos de interacción directa y otros de disposición de objetos atendiendo la iniciativa del niño. 

Siempre estará explícita la intencionalidad del docente a través de la planificación que preverá espacios, tiempos y materiales, en el marco de los propósitos y contenidos seleccionados. Es decir, que debe haber claridad en qué aprendizajes está promoviendo, para qué y cómo se concretarán. Tendrá en cuenta además, los criterios de continuidad, progresión y diversidad en las propuestas. 

La presencia del docente debe ser permanente para: 

-Crear un vínculo afectivo y de respeto con los niños. 
-Conocer la individualidad de cada niño, para intervenir favoreciendo su desarrollo integral. 
-Estar disponible para atender las necesidades de cada niño e intervenir con intencionalidad pedagógica: estimular, acompañar, interpretar, promover, observar, proponer, interactuar (hablar, sostener, ampliar repertorios, repetir acciones, acercar objetos, asistir).
-Presentar propuestas, proveer recursos y materiales.
-Crear un ambiente estimulante y seguro.

Podríamos pensar en el diseño de un trayecto, ya que este formato admite continuidad por períodos largos de tiempo y puede ser integrado a otros formatos.

A modo de ejemplo, éstos son los objetivos, contenidos y actividades que podrían formar parte de una planificación para esta etapa:

Objetivos
-Favorecer el desarrollo sensorial.
-Avanzar en la coordinación de los movimientos y coordinación viso- motora.
-Desarrollar progresivamente equilibrio dinámico y estático.
-Explorar el ambiente y los objetos.
-Interactuar socialmente con adultos referentes.

Contenidos (DC 1º Ciclo Res. 4483/11):

Formación Personal y Social
-Establecimiento de relaciones afectivas con los adultos significativos. 
-Creación de vínculos de confianza y seguridad mediante el intercambio verbal y no verbal. 
-Construcción de lazos afectivos y sociales entre pares a partir de actividades compartidas.

Exploración del Ambiente
-Exploración del espacio próximo y de los elementos del entorno. 
-Manipulación intencionada de los objetos. 
-Localización de objetos cercanos. 
-Exploración de objetos que posibiliten acciones simples.

Desarrollo Motriz
-Paulatino control postural. 
-Coordinación de acciones ejercidas sobre los objetos. 
-Exploración y uso de movimientos de desplazamiento, gateo, arrastre y pararse con ayuda. 
-Descubrimiento de su propio cuerpo y de sus posibilidades de movimiento.

Comunicación y Expresión
-Manifestación de necesidades, sensaciones y sentimientos a través de gestos y expresiones. 
-Percepción y búsqueda de fuentes sonoras. 
-Escucha de canciones diversas.

Juego
-Interacción con adultos y pares a partir de la imitación de gestos y movimientos. 
-Imitación de sonidos y gestos producidos por el docente. 
-Participación en juegos de esconder y encontrar.
Los contenidos pertenecientes al área de Formación Personal y Social son transversales, es decir que estarán presentes en todas las actividades.

Actividades

-Percepción de su propio cuerpo. Disposición para movimientos espontáneos, respuesta a estímulos, reflejos. 
-Exploración de manos y pies para la prensión. 
-Reacción ante estímulos táctiles sobre todo el cuerpo, auditivos, visuales.
-Localizar fuentes de luz o sonido.
-Manipulación de objetos, pequeños y blandos, dados por el docente.
-Asir, acercar, alejar, chupar, sacudir, tirar objetos cercanos, dar y recibir.
-Seguimiento de movimientos con la mirada: al docente, objetos, móviles.
-Exploración de movimientos, posiciones y desplazamientos (en posición horizontal), sobre espacios blandos.
-Vivencia de distintas posiciones para realizar acciones: sentado, con almohadones posturales, de cúbito ventral, de cúbito dorsal, lateral. Progresivo control postural.
-Búsqueda de objetos con desplazamientos en el plano horizontal.
-Búsqueda de objetos que implique incorporaciones leves verticales.
-Búsqueda de objetos semi-ocultos y ocultos.
-Imitación de acciones simples, con y sin objetos.
-Inicio en la comunicación gestual y verbal: pedir, señalar, cumplir encargos sencillos.
-Escucha y reconocimiento de sonidos del entorno.
-Escucha de canciones cantadas por el docente y otras fuentes sonoras.
-Emisión de sonidos (con la voz, con su propio cuerpo, con objetos).
-Inicio en la escucha de textos orales breves.

Algunos recursos fueron referidos en el desarrollo del artículo y deben ser pensados a partir del contenido que se trabajará en cada actividad, de modo tal que potencie y favorezca las experiencias de aprendizaje. 
___________________________________________________________________________________________________________________________________________
Adriana Bolo es Profesora en Educación Inicial. Licenciada en Educación con orientación en Diseño, Coordinación y Evaluación de la enseñanza. Desempeñó el cargo de directora de Nivel Inicial. Ejerce su profesión en Institutos de Formación Docente.