MATERNAL: ¿CON QUÉ SE DIVIERTEN LOS NIÑOS?

¿Es el docente quien elige el juego como forma de enseñar o es el niño el que elige el juego como forma de aprender?

Por Adriana Bolo

Los niños “deciden actuar” y necesitan de un adulto que promueva, posibilite y acompañe esta acción. Mediante las acciones construyen conocimiento y se van desarrollando cognitiva, afectiva, social y físicamente. Representan entonces, su ser interior.

 

Mediante los juegos, los niños avanzan en su dominio corporal, ejercitan su oído, su vista y todos sus sentidos, en tanto gozan de sus continuas conquistas.

 

El niño pone mucho esfuerzo y empeño al jugar. Es responsabilidad del Jardín Maternal, como institución fundante de su trayectoria educativa formal, pensar una propuesta pedagógica que respete su forma de habitar y conocer el mundo.

 

El DC de primer ciclo del Nivel Inicial de la provincia de Buenos Aires, establece los siguientes principios para la educación en el Jardín Maternal:

 

  • La construcción de vínculos afectivos estables y seguros.
  • El derecho de los niños a jugar.
  • El derecho de los niños a tener acceso al mundo de la cultura.
  • La socialización de los niños a partir de su interacción e intercambio con el medio natural y social.
  • El derecho de los niños a construir su identidad.
  • El desarrollo de las capacidades de cada niño.

Basados en estos principios, pensamos la forma de garantizar estas prescripciones organizando la enseñanza en sala de bebés hasta 1 año, sala de deambuladores y sala de niños/as de 2 años.

Podemos comenzar estableciendo criterios organizadores. Éstos pueden ser: el espacio, el tiempo, los objetos y materiales.

En cuanto al tiempo, siguiendo las prescripciones del DC como elemento estructurante, supone su administración para la distribución de las distintas tareas que deben realizarse en forma equilibrada, evitando tiempos inertes o de espera por parte del niño/a.

Entonces, como en otros artículos, destaco la importancia de organizar propuestas simultáneas, de aplicar multitarea.  Recordar la alternancia de actividades con mayor y menor compromiso físico, diversidad de formas de agrupamiento según la propuesta (individuales, pequeños grupos, grupo total), y contemplar el criterio pedagógico para organizar los tiempos necesarios de descanso, alimentación e higiene.

 

El espacio debe convertirse en ambiente de aprendizaje, debe ser alfabetizador. Implica poner en relación la arquitectura con los elementos y las acciones que allí se promueven. La primera decisión entonces, será cómo organizarlo, decisión permanente que garantice la renovación y refuncionalización pedagógica.

Estas decisiones acompañan la selección de capacidades y contenidos a desarrollar en cada propuesta.

Luego de este breve recorrido por los criterios generales que organizarán la enseñanza, es el momento de pensar en relación a quién/quiénes son los niños de “esta sala”, situada y contingentemente, conociendo sus intereses y necesidades.

 

Sala de bebés

 

En esta sala en particular, los cambios en los niños son vertiginosos. Por lo tanto deben pensarse propuestas simultáneas atendiendo sus particularidades. Los niños pasarán de la horizontalidad a la “verticalidad”. Mientras esto ocurre, desde todas sus posiciones, se deben ofrecer oportunidades de escuchar, ver, tocar, descubrir.

El niño escucha con interés y curiosidad los sonidos suaves con los cuales va agudizando su audición (cascabeles, sonajeros, melodías, sonidos de la naturaleza).


Le atraen los colores, pero hay que tener en cuenta que su visión no es muy nítida en los primeros meses, por lo cual no es muy favorable estampados cargados ya que los verá difusos, pero sí puede advertir formas y contrastes. Conforme va creciendo, puede seguir con la mirada objetos y le encanta asirlos, explorar sus posibilidades (los mueve, los tira, los golpea) y los chupa (así descubre su textura, su temperatura, su rigidez, aun no siendo conscientes de estos conceptos). Todas esas manifestaciones son procesadas a través de sus sentidos y las traduce en conocimiento. Los elementos se seleccionarán cuidando al niño, atendiendo su individualidad: sonajeros, mantas sensoriales, etc.


Para los momentos de descanso tendremos disponibles nanas, canciones y poemas. Se debe promover la escucha del bebé y así se va ampliando su universo cultural.

El momento de la higiene es un momento propicio para estimular sus sentidos. Le gustan las cosquillas y tiene mucha sensibilidad en sus pies y mentón. Al tocar sus piernas y brazos el niño va reconociendo su cuerpo. También es un momento ideal para hacer juegos de ocultamiento. El docente se esconde tras algo opaco y aparece rápidamente. 

Esto mantiene al bebé “alerta con todos sus sentidos”.  Es ideal para jugar con las expresiones, la mímica y la reciprocidad de los gestos.


El docente reacciona a sus manifestaciones: si el bebé sonríe o hace algún gesto placentero, festeja. Si el bebé manifiesta enojo o malestar, el docente busca el modo de consolarlo. Debe ser diferente lo que se le ofrece a un bebé en sus primeros meses de lo que se le proporciona a medida que logra incorporarse, sentarse o mientras va conquistando el espacio con sus desplazamientos, a través de sus primeros pasos, con y sin apoyo, y aquí también es necesaria la planificación del docente.

 

Sala de deambuladores

 

En esta sala será fundamental pensar en espacios amplios, ya que los niños/as han avanzado en su marcha, siendo aún una motricidad global, seguramente carente de freno inhibitorio frente a los obstáculos. Por este motivo en principio, se adecuará la sala como un terreno amplio de conquistas para el niño.


Provocar su marcha para afianzarla cada vez más nos compromete a pensar en la disposición de elementos que desafíen al niño/a y motiven su búsqueda para apropiarse de ellos y explorarlos. 


El juego heurístico, con recipientes para guardar los elementos que van encontrando y cajas perforadas para “meter y sacar”, son propuestas de las que los niños disfrutan.


Es una buena oportunidad proponer en esta sala la exploración de libros presentados en canastos, sobre alfombras o, luego de ciertas experiencias, ya sobre las mesas. Hay que recordar que los libros deben ser de plástico o tela, o bien, dependiendo de las características de acciones de los niños, de cartón duro. Es imprescindible la intervención docente en la selección de libros y la lectura de uno de los textos presentados.


Nuevamente los espacios simultáneos son fundamentales para que cada niño encuentre su punto inicial desde el cual comenzar sus avances (algunos gatean, otros caminan tomados de objetos, de la mano de un adulto, otros se largan solos a esta expedición).      

 

El inicio en el uso de las mesas como lugar y momento grupal, puede ser una buena oportunidad para comenzar a compartir la alimentación, que implica la apropiación de ciertos conocimientos y normas de convivencia.


La palabra comienza a aparecer para nombrar los objetos, pedir o manifestar deseos o necesidades. Una construcción social que forma parte del desarrollo integral de los niños/as.


El descanso va perdiendo tiempo, ya no es una necesidad para todos los niños, entonces el espacio destinado será menor que en la sala anterior. Pueden utilizarse sólo colchonetas en el sector de más resguardo de ruidos y luces.

 

Sala de 2 años

 

Desde la sala de 1 año, deambuladores, evoluciona el juego del “como si”. En los sectores se van incorporando objetos que posibiliten la imitación diferida de acciones cotidianas, para luego disponer objetos menos estructurados dando lugar al juego simbólico. El lenguaje también evoluciona y acompaña las acciones del niño.


La simultaneidad de escenarios (multitarea) permite la elección autónoma del niño y el despliegue de sus deseos y potencialidades. Los elementos para la expresión artístico-plástica deben estar presentes y al alcance de los pequeños. Deben ofrecerse al niño herramientas como esponjas, brochas, rodillos, crayones gruesos, tizas, junto con soportes resistentes (algunos ejemplos: cartones, pizarras, papel misionero), pasta para dactilopintura, entre otros posibles (no tóxicos).


Para cerrar, retomo algunas prescripciones del Diseño Curricular con respecto al juego:


El docente observará atentamente qué situaciones de juego surgen o inician los niños o promoverá otras para “avanzar hacia formas cognitivas más complejas.”

 

Es imprescindible la disponibilidad corporal del docente como forma de enseñanza. Supone una comunicación entre adulto y niño/bebé, en relación con la situación de juego que se desarrolla.

 

La docente realizará observaciones con respecto al modo en que cada niño/a juega, que tiene relación con sus posibilidades (juego de ejercicio, juego simbólico) y al contenido que aborda a través de los juegos que promueve.

 

El conocimiento y la comprensión de estos aspectos por parte del docente posibilitan la presencia de propuestas enriquecedoras que permiten que los niños aprendan nuevos modos de jugar, al tiempo que amplían los contenidos lúdicos.

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Adriana Bolo es Profesora en Educación Inicial. Licenciada en Educación con Orientación en Diseño, Coordinación y Evaluación de la Enseñ±anza. Desempeña el cargo de Directora de Nivel Inicial. Ejerce su profesión en Institutos de Formación Docente.