NICOLÁS SCHUFF: LA EXPERIENCIA DEL LENGUAJE

Fragmento de la entrevista realizada por Puentes Educativos Inicial al destacado escritor del campo de la literatura para niños. Versión completa en la edición de junio (117).

Por Andrés Delgado

Tu carrera está vinculada a la escritura desde diversos roles. ¿Podrías decir que con alguno te sentís/te más cómodo?

Llegué a la literatura para la infancia de casualidad, por invitación y encargo de un amigo. Entré a ese mundo en forma profesional, más que vocacional, pero descubrí que lo disfrutaba, y que además era una fuente laboral nada desdeñable.  Desde entonces, la literatura para chicos se ha vuelto mi principal ocupación. No estoy seguro de que vaya a seguir siendo siempre así.

Me atraen la poesía, la experimentación con el lenguaje y las formas narrativas.

Es con esos aspectos de mi trabajo con los que me siento más a gusto o identificado.

Mis libros que funcionan en varios planos; son libros que pueden leer “incluso los niños”, como decía Maite Alvarado. Me refiero a títulos como “Mis tíos gigantes”, “Las interrupciones”, “El pájaro bigote” y “Así queda demostrado”. 

Respecto del tratamiento de las temáticas en la literatura para niños, ¿qué cuestiones hay que considerar a la hora de escribir sobre ellas?

Lo que hay que considerar creo, es que los pruritos morales pertenecen al mundo de los adultos, de las editoriales, de las escuelas, del mercado.

Pienso que la literatura no tiene que ser ejemplo de nada y que se puede hablar de casi cualquier cosa con los niños. No me detengo mucho a pensar en eso cuando escribo. Es intuitivo. Intento escribir con honestidad, respeto, humor, poesía, imaginación. Y teniendo en cuenta siempre que para ellos, los niños, el mundo muchas veces es cruel, oscuro, injusto, angustiante.

Si uno descubre que en la escritura se están colando consideraciones de un orden externo a la propia literatura, leer por ejemplo a Roald Dahl o a Ema Wolf debería ser un antídoto suficiente para retomar la senda correcta y dejar a un lado las “buenas intenciones”.

 ¿Cómo ves a nuestra Literatura Infantil actual?

Me parece que hay muchos escritores y escritoras con talento y oficio. A la vez, sería deseable que muchas editoriales estuvieran menos atadas a criterios comerciales vinculados a las ventas escolares, porque ahí aparece la censura (de temas, de palabras, etc.), que achata y empobrece la calidad de los libros. Es un tema complejo que da para largo.  

 ¿A qué autores de la LIJ leés y por qué?

Como decía antes, a mí me interesa el trabajo con el lenguaje y las formas, los juegos, los procedimientos, el humor, la poesía. En Argentina, estoy siempre atento a lo que escriben autores como Eduardo Abel Giménez, Laura Wittner, David Wapner, Cristina Macjus, Florencia Gattari, Juan Lima, Roberta Ianamicco, Ema Wolf, por mencionar los que recuerdo ahora.    

 El adulto suele ser mediador entre el texto y el niño. ¿Qué autores no debería dejar de acercar el mediador?

Supongo que aquí debería mencionar a los citados en la respuesta anterior. Pero la verdad es que no lo tengo muy claro. No sé si puedo establecer un canon. Las leyendas populares y de tradición oral, la literatura clásica y la mitología siempre me parecen indispensables.