LITERATURA Y EMOCIONES EN EL NIVEL INICIAL

Repasamos la relación entre ambos tópicos, para luego plantear una serie de acciones concretas para llevar a la sala.

Por Andrés Delgado

Sabemos, por muchos escritores, que la literatura no debe tener una función extraliteraria. La literatura no debe estar al servicio de la pedagogía.


Nos alejamos de esa mirada utilitaria de la producción estética, pero sí abonamos el principio que sostiene que la literatura permite poner en palabras la experiencia humana, es decir, es una posibilidad de pensar a partir del discurso estético aquello que nos atraviesa como sujetos sociales.


Señala Laura Devetach en su Oficio de palabrera, que la lectura de literatura permite poner en diálogo el imaginario colectivo, acercar diversos lectores con los que se puede coincidir o no. Cada texto literario que llega a los lectores niños generará nuevas imágenes, abrirá otras resonancias y pondrá en juego sus disponibilidades para leer y escuchar.

Devetach plantea que es de suma importancia para que ocurra una relación de ida y vuelta entre los textos y lectores. Lo expresa del siguiente modo:


El poder del lector reside en la capacidad descifradora que implica todo acto de lectura, entendiendo por descifrar la posibilidad de penetrar en el mundo del texto y dejarse penetrar por él. Éste no es un acto puramente intelectual. Intervienen también los sentidos, las emociones, la persona entera y su circunstancia… (2012:50)


Siguiendo con los aportes de Nicolás Garayalde en Las conveniencias de la no-lectura: hacia una pedagogía de la interpretación creativa, señalaremos unos conceptos que nos parecen sumamente relevantes para el planteo que estamos desarrollando en esta ocasión. El autor, recupera a su vez aportes de Holland, quien afirma que los lectores en sus procesos de interpretaciones de la literatura ponen en juego dos aspectos, a saber:

 

  • La personalidad del lector.
  • Lo que el lector dice de su experiencia.

Estos dos aspectos resultan cruciales, entonces, a la hora de la lectura, a la hora de poner sobre la mesa los deseos, las emociones, las visiones de los lectores. 
Dicho de manera sintética[1], Holland señala que la interacción con la literatura se da activamente para recrear nuestras identidades.


La literatura, de acuerdo con lo planteado, puede habilitar la puerta de los sentimientos y emociones, identificarnos, discutir, aunar criterios para que las emociones tiendan hacia lo positivo en líneas generales.


Claro que a la literatura podemos agregarle los llamados libros informativos que constituyen una oportunidad de interiorizarse sobre diversas cuestiones como las emociones pero a pura diversión, pues sus páginas están atravesadas con ilustraciones hermosísimas que, sin duda, atraparán la atención de las/os niñas/os lectores.

 

Acciones propuestas

 

Hablar de emociones en la sala siempre resulta una actividad estimulante para las/os niñas/os y para el adulto, ya que permite la habilitación de la palabra, hacerla propia, pasarla por el calidoscopio personal.


La literatura de ficción (y también incluimos los libros informativos, dentro de la categoría de no ficción) que proponemos a continuación puede abordarse en sesiones de lectura con diversos modos de implementación: en parejas, en forma individual, con las familias, en forma simultánea.


La educación emocional se ha convertido en un tópico ineludible en la formación de las subjetividades y por ello, la literatura que habilita la palabra, la escucha, el respeto y la inclusión.

 

Alfombra


Una alfombra que cubrirá el centro de la sala será la excusa perfecta para empezar a explorar diversos textos que nos estimulan a poner de relieve las emociones, todo tipo de emociones.

Entre los libros informativos que podemos ofrecer en la alfombra, proponemos Emociones y sentimientos de Roberto Piumini y Anna Laura Cantone; y Bestiario de las emociones de Adrienne Barman.

 

Literatura


Orejas de mariposa de Luisa Aguilar.

El monstruo de los colores de Annna Llenas.

La cebra Camila de Marisa Núñez.

Monstruo rosa de Olga de Dios.

Malena Ballena de Davide Cali.

 

Dibujos y emociones


Otra actividad que puede realizarse con las/os niñas/os luego de leer los textos de literatura o los libros informativos, es ofrecerles plantillas con monstruos/personajes para que completen con frases que señalen cómo son las emociones de estos singulares protagonistas  o cómo se sienten con la lectura los cuentos o libros que se están trabajando.

 

Frascos de las emociones


Luego de la lectura de “El monstruo de los colores” podremos disponer vasos de acrílico (por seguridad) con cartulinas de colores adheridas en el interior de éstos.

Con cada color, podrá identificarse una emoción que será comunicada por las/os niñas/os en el espacio de intercambio.

 

Mensajes positivos en la pared


Otra actividad que resulta muy valiosa para estimular las emociones positivas es crear con las/os niñas/os y familias, mensajes, frases que estimulen las emociones positivas para la integración de los sujetos en un marco de respeto promovido desde la literatura de ficción  y no ficción.

 

Bibliografía

 

DEVETACH, L. (2012): Oficio de palabrera: literatura y vida cotidiana. Comunic-arte, Córdoba.

GARAYALDE, N (2014): Las conveniencias de la no-lectura: hacia una pedagogía de la interpretación creativa. Comunic-arte, Córdoba.

ROBLEDO, B. H. (2011): La literatura como espacio de comunicación y convivencia. Lugar Editorial, Buenos Aires.



[1] En este aspecto, compartimos una apretada síntesis de los aportes que pueden ampliarse consultando otras fuentes provenientes de Holland.