¿QUÉ INNOVAR Y PARA QUÉ EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS?

Las instituciones educativas también tienen la necesidad de evolucionar y avanzar por lo cual invierten en innovación constantemente.

Por María Rosa Manas de Bruten


“Innovación educativa significa una batalla a la realidad tal cual es, a lo mecánico, rutinario y usual, a la fuerza de los hechos y al peso de la inercia. Supone una apuesta por lo colectivamente construido como deseable, por la imaginación creadora, por la transformación de lo existente…”   

Juan Escudero

               

Iniciativas de innovación 


Vivimos en una sociedad que cambia constantemente y presenta nuevas necesidades y hábitos de vida. Cambia la forma de vivir y comportarnos porque nuestro entorno evoluciona.


Las instituciones educativas también tienen la necesidad de evolucionar y avanzar por lo cual invierten en innovación constantemente. Por ejemplo, la educación tiene que apoyarse en los recursos de la era digital, para hacer más atractivo el aprendizaje y potenciar la motivación del alumnado.


Una de las asignaturas primordiales para este cambio y crecimiento es la Robótica, ya que mediante la construcción de robots y su programación, los alumnos pueden cumplir objetivos curriculares como matemáticas, física e inglés. 


Otra de las metodologías que están siendo populares es la de flipped classroom o aula invertida, es un modelo pedagógico que transfiere el trabajo de determinados procesos de aprendizaje fuera del aula y utiliza el tiempo de clase, junto con la experiencia del docente, para facilitar y potenciar otros procesos de adquisición y práctica de conocimientos dentro del aula.


Estas iniciativas de innovación no serían posibles sin un cuerpo docente abierto a este tipo de cambios .El tema es cómo usa el maestro/a todo el abanico de posibilidades y tecnologías que tiene a mano, para lo cual tiene que ser “navegante” y ayudar a sus alumnos a ser “autonavegantes”. El uso de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación tienen que tener sustancia y sentido.


Escribir historias está bueno, pero hacer un breve video también es genial y, que los chicos tengan portfolios digitales donde estén guardados y archivados todos los trabajos que hacen, y que eso pueda coleccionarse hasta que egresen, es un gran camino.


Para poder hacer “cambios” en una institución se necesita del apoyo directivo, autonomía en las elecciones, inversión en recursos, un entorno colaborativo y no competitivo, donde se comparten las prácticas y materiales, donde se permite el error, se alientan las alternativas y la exploración de posibilidades.


Se debe tener en cuenta que surgirán las tensiones en el momento mismo en que se anuncian las transformaciones; lo que para unos es un desafío, para otros representa una pesada carga. Las tensiones forman parte de todo proceso de cambio. Ser conscientes de esta natural tensión, permite desarrollar determinadas competencias conversacionales para abordarlas de manera satisfactoria.


Es importante no quedarse en la mirada interna de la escuela, sino trabajar en red, mirando y conociendo qué están haciendo otros colegios y docentes en la ciudad, en el país y en otras partes del mundo, para aprender de otras experiencias distintas.


Innovar también es propiciar proyectos intra-departamentales e inter –departamentales., donde se trabaja en forma interdisciplinaria con distintas asignaturas.


La innovación educativa es ante todo, una filosofía de vida, de trabajo y de convivencia en la acción escolar que trae de la mano un reto: aprender para emprender.


¿Cómo movilizar y desplazar a equipos docentes desde un estado de comodidad a una situación de desafío? 


Una buena iniciativa son los retos institucionales, como eventos, desafíos, experiencias o actividades que impacten y generen resultados en las personas.


Innovar es animarse, es confiar que todos pueden aprender más y mejor, sin formatos rígidos, con una pedagogía flexible.


Si bien la innovación implica cambio, no todo cambio es una innovación. La misma supone una transformación, un cambio cualitativo significativo respecto a la situación inicial en los componentes o estructuras esenciales del sistema o proceso educativo. La innovación supone, también, partir de lo vigente para transformarlo.


La innovación educativa implica un cambio cultural que afecta a cada individuo, al grupo y al marco institucional. Implica cambios en las actitudes, en las creencias, en las concepciones y las prácticas, en aspectos de significación educativa como la naturaleza y función de la educación y de la escuela, el proceso de enseñanza-aprendizaje, la concepción y relación con el conocimiento, la estructura y funcionamiento, y las relaciones entre los diferentes actores involucrados.


La apropiación y significación del cambio será más factible cuanto mayor sea el grado de participación de los directamente involucrados. En este sentido, cuando las innovaciones no surgen de los propios docentes, sino que se promueven por agentes externos, es preciso llevar a cabo una serie de acciones para que los maestros se apropien y hagan suyo el sentido del cambio. 


Es importante considerar la innovación como proceso, que implica relacionarla estrechamente con la investigación y reflexión constante sobre la práctica, y con procesos de evaluación continua, como única vía de no caer en la rutina. Este aspecto es fundamental, porque, existe una gran carencia de procesos de investigación y evaluación de las mismas.


Innovar es poder lograr alumnos más involucrados en su propio proceso de aprendizaje, preparar de otro modo a los docentes, con alta empatía que trabajen en equipo; es conseguir nuevas formas como trabajar en el laboratorio, en la sala de ensayos con instrumentos musicales, talleres de ciencia, de cocina y talleres literarios.


Espacio, tiempo y recursos para una transformación de la enseñanza


Innovar es manejar distinto el espacio y el tiempo de la enseñanza. Por ejemplo se acaba de publicar la historia Michael Soskil, un maestro de Pensilvania, finalista del Global Teacher Prize. Él desde la primaria motiva a los chicos a ser científicos y a solucionar problemas del mundo entero, gracias a las conexiones de Internet. Sus alumnos son ´buscadores de soluciones´ para problemas graves que están sufriendo chicos de su misma edad en otras partes del mundo. Después de clase, después de hora, se puede tener a otros alumnos conectados, con lo que a los maestros les resulta interesante y quieren que aprendan. Con ese espacio virtual se puede pensar en otras cosas, en otro tipo de aula -que se prolonga en lo virtual y va de lo virtual a lo espacial- y, por supuesto, en otro tipo de docente. 


Tenemos alumnos del siglo XXI, entonces necesitamos docentes del siglo XXI y esto no es un slogan, se necesita otro tipo de manejo del espacio y del tiempo. Es el concepto de enseñar las 24 horas de los 7 días de la semana (que las aulas sean 24x7).


Finalmente, el cambio, la transformación, comienza desde los recursos que posee el alumno/a en sus manos, como el uso de pequeños y maniobrables dispositivos móviles, tales como teléfonos celulares, tablets, agendas electrónicas o iPods,que tengan alguna forma de conectividad inalámbrica.


La mejor educación es la que mejor se adecue a lo que cada niño/a necesita, en función de los tiempos y de los recursos disponibles. Estos dispositivos de aprendizaje electrónico móvil se pueden utilizar por ejemplo para: tomar fotos y/o buscar obras de arte en la hora de Plástica, bajar música y remezclar partituras en la hora de Música o de Historia, producir un cuento y editarlo en formato digital en la clase de Literatura y Lengua, buscar hechos históricos y encontrar causas y consecuencias de los mismos, usar “bluetooth” para compartir imágenes, sonidos o textos en cualquier asignatura como forma de aprendizaje colaborativo, surfear por la web orientados por el docente, para buscar puntos geográficos, etc.


Las nuevas pedagogías (neopedagogía) están demostrando que hoy “se aprende en conectividad”; para los chicos/as de hoy el aprendizaje se valora en tanto conocimiento aplicable.


Es primordial establecer la diferencia entre cambio e innovación. El cambio se relaciona con cualquier práctica que es una novedad para las personas que la realizan, ésta podría producirse al azar y no tener efectos significativos. Por otra parte, la innovación es el esfuerzo y acción planificada para modificar y mejorar en relación con ciertos objetivos que se desean, e implementando novedades en cualquier aspecto del currículo, con miras al desarrollo de las competencias para la vida, para el aprendizaje permanente.


Las escuelas que han logrado la aplicación exitosa de una innovación, consciente o inconscientemente, han producido un cambio en la cultura de la misma. Cambio que se refleja no sólo en una organización determinada del salón de clase o de la rutina diaria, sino en la manera de pensar acerca del aprendizaje, de la enseñanza, del desarrollo profesional de los maestros, de la evaluación, de las relaciones con los padres de familia, y en general de la manera como se conduce la escuela.


Para las instituciones y los individuos que trabajan en ellas, la aplicación de una innovación significativa les ofrece la oportunidad de involucrarse en el verdadero cambio educativo. Pero como cualquier otro cambio de trascendencia, éste exige un complejo sistema de apoyo y la necesidad de trabajar a largo plazo. Ninguna de estas condiciones resulta fácil de cumplir. Las escuelas a veces se resisten a construir el complejo sistema de apoyo que la institución requiere para cambiar.


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