LA ORGANIZACIÓN DE LA ENSEÑANZA EN EL MATERNAL

¿Cómo cuidar y educar a los más pequeños? Propuestas incentivadoras, de diferentes estilos, que enriquecen las vivencias personales y grupales.

Por Adriana Bolo

Ya no existen las tensiones entre lo asistencial y lo educativo, en palabras de Elvira Rodríguez de Pastorino (1996), es una “falsa antinomia” que ha tenido un extenso desarrollo teórico fundamentando la no disociación entre uno y otro (el cuidado y asistencia con lo educativo) cuando hablamos de los niños/as del Nivel Inicial, ambos ciclos  y de otros tantos formatos de educación infantil. 

En las acciones que cotidianamente están presentes en las salas de jardín, se atiende, se asiste y cuida educativamente al niño/a. 

Actividades de crianza    

Las comúnmente llamadas actividades de crianza o de cuidados cotidianos (higiene, sueño, alimentación) son parte de las acciones diarias que se desarrollan con los niños pequeños. 

El cuidado es la base de toda acción 

Se incluye en las propuestas educativas es decir, deben concretarse desde una mirada pedagógica y es el docente quien debe descubrir y aprovechar la posibilidad de enseñar durante las mismas. Debe haber intencionalidad y selección previa de contenidos a enseñar, espacios y tiempos donde se desarrollarán. Significa que al realizar, por ejemplo, el cambio de pañales, se puede acompañar con una canción, una poesía o un objeto para su exploración u otros estímulos. Cuando se lo alimenta o se lo duerme, también se establece un vínculo de interacción entre el niño/a y el adulto. 

El docente canta, lo mira, lo contiene, el niño se siente abrazado y cuidado, sentimientos necesarios para generar la confianza. Se pone a disposición del niño el cuerpo, la palabra y la profesionalización, sabiendo qué y cómo hacerlo. 

Rosa Violante (1997) utiliza un término que me resulta muy interesante para pensar lo que venimos desarrollando: “Enseñar en los primeros años de vida es Acunar”. Acunar en los brazos, apoyar, sostener, contener, acompañar, mostrar el mundo y sus modos sociales de caminar en él; esto es: enseñar. 

Además de este tipo de actividades, son necesarias otras de juego espontáneo o integradas en secuencias didácticas que impliquen propuestas específicas. Todas estas actividades se desarrollan para abordar los contenidos a ser “enseñados”. En esta intencionalidad está la diferencia entre la acción de la familia y la escuela como instituciones complementarias en la educación de los niños. Esta diferencia, remarco, radica en la intencionalidad explícita de asumir la enseñanza de los contenidos. 

Esta enseñanza se fundamenta a su vez, en concepciones políticamente acordadas. Hay desde un enfoque de derechos de la infancia, una perspectiva sociocultural hacia un desarrollo integral del niño/a desde temprana edad ampliando sus experiencias vitales. 

La ampliación de estas experiencias implica abrir nuevos desafíos, nuevas posibilidades y oportunidades de vínculos con pares, adultos, con el ambiente y los objetos y otras tantas manifestaciones culturales. 

Es el docente quien va a andamiar (concepto de J. Bruner, 1983), guiar la participación de los niños (concepto de B. Rogoff, 1990) y promocionar el  desarrollo personal y social de cada uno de ellos. 

Contenidos 

Deben ser pensados con criterio de amplitud en cuanto a los aspectos que los integran: acciones, hábitos, normas elementales, procedimientos básicos, relaciones fundantes, conceptos sencillos abordados desde contactos directos con objetos concretos... 

Deben ser a la vez cercanos por su significatividad y abarcativos por la multiplicidad de posibilidades que implican (las relaciones afectivas, el conocimiento de sí mismo y de los otros, el cuerpo, las exploraciones, los objetos y el espacio, el lenguaje, la autonomía, las normas, las interacciones, la cultura, la crianza…). 

Selección: requiere claridad acerca de lo que se quiere enseñar y un profundo conocimiento del proceso de desarrollo de los niños, dado que en estas edades el peso que revisten los aspectos evolutivos continúa siendo decisivo además, obviamente, de su entorno. 

Organización y complejización de los contenidos: se establecerán desde la propuesta didáctica, adecuada a las características y los conocimientos de los alumnos.

Las actividades deben posibilitar un efectivo trabajo sobre ellos. 

Actividades 

Es necesario realizar diversas tareas en un mismo tiempo y, a veces, en un mismo espacio. Por ejemplo, en la sala de bebés mientras unos niños comen, se va cambiando o acostando a otros (algunos Jardines respetan los tiempos personales de cada bebé, otros van creando cierto orden en las actividades para compartir momentos de sueño, por ejemplo). 

Es importante, entonces, distribuir las tareas para maximizar los recursos humanos y materiales y que los niños siempre tengan adultos disponibles y propuestas de actividades. 

Puede pensarse en la multitarea (mientras unos hacen una cosa, otros hacen otra. Ejemplo: mientras unos duermen, otros realizan actividades de exploración de objetos y otros producen sonidos o exploran textos, en tanto cada actividad no impida la realización de otra diferente pero simultánea). 

Esta organización debe estar establecida de forma consensuada, clara, variada y flexible. 

Siempre debe haber propuestas incentivadoras, de diferentes estilos, que enriquezcan las vivencias personales y grupales.  Aun cuando una misma actividad pueda ser útil para trabajar varios contenidos simultáneamente, se procurará que la actividad enfatice sobre él o los contenidos que se priorizaron. 

Las actividades deben presentarse organizadas y articuladas en el tiempo de manera coherente.  Deben formar parte de una secuencia o itinerario didáctico con el fin de concretar una propuesta de aprendizaje. Si se presentan de  manera aislada y sin conexión entre sí, son superficiales y no permiten que los alumnos construyan nuevos conocimientos, puesto que este proceso requiere tiempo y multiplicidad de acciones,  algunas de ellas realizadas en forma reiterada para estructurarse (repeticiones). 

Debe implicar experiencias que hagan posible el desarrollo de sus posibilidades de exploración, juego y comunicación. 

Tipos de propuestas 

Pueden referir tanto a actividades específicas como preparar un escenario lúdico, como a recostarse en las colchonetas a escuchar música. 

La riqueza de las propuestas radica en alternar consignas dadas por los docentes con otras de juego espontáneo (espontáneas para el niño, intencionales por parte del docente), con distintas posibilidades exploratorias, abarcando los diferentes campos o áreas (incluir la resignificación de las actividades de crianza), más serenas o más activas, con diferentes dinámicas, con grupo total/pequeños grupos/elección de cada niño (multitarea). 

No todos los niños deben hacer lo mismo ni de la misma manera, pero sí debe haber una coherencia en el modo de abordaje e intervención docente (respeto, vínculo, afecto, cuidado, incentivo, promoviendo el desarrollo y crecimiento). 

Tiempo de las actividades 

Depende de la significatividad de las mismas, la cantidad y características de los materiales y especialmente de la disponibilidad de los docentes y la calidad de sus intervenciones. 

Los niños necesitan un tiempo adecuado de exploración de objetos y de relación con los otros (corporalmente, atentos unos a los otros, mirándose, tocándose, quitándose o prestándose los objetos). 

Intervención docente 

Las intervenciones pueden asumir diferentes posibilidades: organizar el tiempo, preparar el espacio físico y los materiales, acercar esos materiales, crear el escenario, recrearlo y redefinirlo, incorporarse en el juego de los niños (en ocasiones), observar, dar consignas verbales o a modo de acción,  intervenir  cuando se detecta un conflicto,  proponer, incentivar, esperar, escuchar... 

Para vincularse con los niños es fundamental mantener el sostén de la mirada, el contacto corporal, detenerse a interpretarlos. Realizar propuestas priorizando el contacto con los adultos y entre ellos, dándole importancia a las necesidades personales y grupales, organizando y distribuyendo las tareas para contar con mayor tiempo para ocuparse de ellos. 

El estilo de vínculo que se mantiene con los niños pequeños ocupa un lugar muy importante en su desarrollo, en su formación y en las posibilidades de establecer relaciones significativas y respetuosas.  

Los educadores somos adultos significativos por un período de tiempo determinado, los vínculos que establecemos son profesionales y no familiares (como los que se establecen con los padres, los abuelos, los tíos) pero en ellos debe primar el afecto, la contención, la seguridad. 

Organización de la tarea diaria 

Los niños pequeños necesitan a lo largo de cada jornada, participar de diferentes tipos de propuestas, con diversas organizaciones e intervenciones. 

Es necesario implementar propuestas flexibles y funcionales para los momentos en los que los niños van llegando o retirándose de la institución, que no necesiten un alto grado de intervención o mediación docente, como las propuestas de juego espontáneo; por ejemplo, organizando sectores de juego a cargo de un/a docente o incluyendo diferentes espacios para volver a acercarse a los materiales ya utilizados en las secuencias didácticas realizadas. 

Las propuestas de juego espontáneo, como se explicitó, ocupan un lugar fundamental.

Aspectos a tener en cuenta: horarios (flexibles y variables en cada institución), tiempos, espacios (se organiza de manera flexible a los propósitos del docente y necesidades de los niños; puede reestructurarse, no es rígido), escenarios (enriquecidos y enriquecedores), necesidades (de movimiento, descanso, alimentación, exploración, etc.). 

“Los niños aprenden desde su propio hacer, a través de una actividad constructiva que les permite apropiarse de su ambiente” 

Formas de planificar 

Algunas estructuras: 

Itinerarios: actividades articuladas entre sí, con carácter experimental. Cada actividad se repite varias veces antes de pasar a la siguiente (para que el niño asimile los conocimientos que incorpora). No es igual a la Secuencia Didáctica. 

Secuencias Didácticas: sucesión de actividades relacionadas entre sí, pero no determina la repetición, sí señala la articulación con creciente complejidad del contenido. 

Recorridos Didácticos: integran y articulan distintos propósitos de trabajo. Es una planificación amplia (puede incluir mini-proyectos).

Trayectos: planificaciones secuenciadas por períodos más prolongados. Integra un recorrido didáctico. Incluye distintas secuencias, por ejemplo: títeres- Educación Visual- canciones. Otro: rimas y poesías- cuentos- títeres. 

Centros de interés: son incidentales. El docente no los prevé. Implica actividades en torno a un eje que surge del interés de los niños “aquí y ahora”. Tiene distinta durabilidad. Ejemplo: una nueva mascota. 

Hay que remarcar que las secuencias didácticas, en el marco de las planificaciones por períodos,  son la base de la organización de las propuestas  en el Jardín Maternal, fundamentalmente en las salas de bebés y de un año,  en las cuales no es posible trabajar en función de unidades didácticas y proyectos. 

 “Para su elaboración, se formulan objetivos para el período de tiempo fijado (para la secuencia de tiempo, no para cada secuencia didáctica), se seleccionan los contenidos a desarrollar y se diseñan las actividades acordes con éstos.” 

“A partir de las salas de 2 años, se pueden desarrollar unidades didácticas y proyectos, dependiendo del grupo y de la época del año. Es decir que en el caso específico de las salas de 2 años, podemos intercalar el trabajo en función de las unidades didácticas y proyectos con el de secuencias didácticas, a fin de no finalizar con una unidad didáctica o un proyecto e iniciar rápidamente con otro.” 

Recordar que es fundamental planificar las “actividades de crianza” y de “juego espontáneo”. En la planificación de éstas no se explicita la actividad del niño, se prevén materiales y/o recursos que se van a poner a disposición.  

A esta edad jugar implica “explorar nuevos objetos, probar nuevas habilidades”, lo que requiere enfrentarse a nuevos desafíos. 

Los juegos pueden ser individuales o grupales. En general se dan con el adulto, son corporales, permiten crear nuevos vínculos con los objetos y con las personas. 

¿Dónde se juega? En la sala, en la cuna, en las colchonetas, en el patio, etc. 

Juegos de crianza: 

 

  • Sostén: alzar, mecer, ejemplo: bote, avión, caballito, babucha. Permiten trabajar el miedo a la pérdida de referencia táctil.
  • Ocultamiento: aparecer, desaparecer, ocultarse y mostrarse, perder y encontrar. Ej.: sabanita, escondida, gallito ciego, ¿dónde está?, ¿en qué mano está?, magia, búsqueda del tesoro. Trabajan el miedo a la pérdida de la referencia visual.
  • Persecución: y busca de refugio, primero en el adulto, luego será el espacio físico. Ej. “te agarro”, el lobo, la mancha, juego con pelotas, etc.
  • Narraciones y canciones: se insertan con ritmos, gestos y movimiento. Permiten la comunicación con otros y propician las iniciativas de expresión. 

 

Otros juegos: 

 

  • Cesta de los tesoros: es un juego de descubrimiento de objetos. Para niños menores de 1 año, desde los 6 meses (cuando el niño ya se puede sentar).
  • Juego heurístico: para niños de 2 años aproximadamente. Se diferencia del anterior por sus materiales; al niño además de explorar, le interesa saber para qué sirve, cómo se comportan los elementos en el espacio.  No se guardan en canastos, se sugiere hacerlo en bolsas de tela (40 x 40 aproximadamente). Debe haber mucha cantidad de cada objeto: metal, madera, plástico. Dar a los niños contenedores (paneras, canastas, cajas); los usarán para guardar, clasificar (actividad por excelencia de los deambuladores). Se usan de a tres o cuatro bolsas a la vez, no todas juntas. Se juega sobre el piso, despejado de muebles.  El tiempo de juego es variable, puede durar hasta 1 hora. Luego la docente pide que ordenen, aprovechando esta situación para referir a los atributos del objeto, a su posición y/o ubicación en el espacio, refiere a la cantidad. 

 

Le permite al docente observar al niño. Acompaña pero no interviene en la exploración. Ambos juegos se pueden realizar dos o tres veces por semana. Se deben desarrollar en un clima tranquilo. 

Elementos 

Usar variados objetos y materiales. El niño debe preguntarse “¿qué es esto?, ¿qué puedo hacer con esto? (al seleccionar los objetos tener en cuenta peso, tamaño, textura, sabor, sonido, olor).

Materiales naturales (caracoles, esponjas vegetales, piñas, nueces, corchos, etc.), de madera (cañas de bambú, cubos, etc.), mimbre (canastos, pelotas), metal (llaves atadas, embudos, cascabeles), pelotas, pompones, telas, cilindros de cartón, mangueras, ruleros, aros de goma. 

 

  • Juegos para lactantes: movimientos con el cuerpo del bebé, acompañados de gestos y la voz del adulto. Caricias, cosquillas, “choque” de manos con el bebé, aplausos. Mover sus brazos, masajearlos. Mover sus piernas, flexionarlas, extenderlas. Mover sus dedos, sus pies, masajear las plantas. Estas actividades son ideales también, para el momento del cambiado. 
  • Juego centralizador (Sala de 2).
  •  Juego en sectores.
  •  Juegos en el patio (agua, arena, tierra). 

 

En próximos encuentros, profundizaremos cada una de las variables para la planificación en el jardín Maternal.

Finalizando…

 

“Los niños necesitan mucha libertad para indagar, probar, equivocarse y corregir… para apreciar los infinitos recursos de las manos, de la vista, del oído, de las formas, de los sonidos y los colores” 

                                              Loris Malaguzzi[1]

 


[1] Maestro y pedagogo italiano.