DOCENTES: PENSAR LA ESCUELA EN COMUNIDADES DE APRENDIZAJE

El docente de hoy tiene que dedicarse a promover la comprensión del mundo que nos rodea, generando contradicciones y promoviendo alternativas.

Por María Rosa Manas de Bruten

El entramado social que hoy caracteriza la realidad de muchas de nuestras escuelas se puede nominar como de compleja diversidad cultural y socioeconómica. Esta situación sin duda genera hacia adentro y hacia afuera de las instituciones, diferentes tensiones y una variedad de miradas sobre la cuestión escolar y sus distintas formas de abordarla.

 

En este mundo cultural la tecnología está abriéndose camino hasta conquistar las mentes y los deseos de las personas. Vivimos la era de los algoritmos, que se alimentan de datos sobre los consumos culturales de la gente para ofrecer servicios y productos personalizados. La combinación de las grandes plataformas con la inteligencia artificial presenta nuevos desafíos para la educación.

 

Estas transformaciones se combinan con un contexto en el cual se han ampliado al mismo tiempo las posibilidades de búsqueda de información, expresión y comunicación de las personas.

 

El docente de hoy, tiene que dedicarse a promover la comprensión del mundo que nos rodea, generando contradicciones y promoviendo alternativas. Debe abrir el aula y dejar que la realidad se sedimente en los cuadernos y en las cabezas de los alumnos. Todo sea por formar alumnos críticos con opiniones personales fundamentadas y rigurosas.

 

La escuela de hoy se propone ser integradora e inclusiva como ya se habló muchas veces.

 

Una buena propuesta es pensar la escuela en comunidades de aprendizaje, o sea, tratar de encontrar una manera de romper la homogeneidad del curso escolar. Se trata de encontrar intereses comunes en alumnos de diferentes grados o ciclos tratando de provocar experiencias en las que los estudiantes prueben aprender en situaciones de aprendizaje basadas en las diferencias y en la decisión del grupo, que diseña sus propios objetivos, actividades y producciones.

 

Los docentes estimulan la conformación del grupo, tratan de ampliar y enriquecer las propuestas y favorecen la participación de otros integrantes de la comunidad para que, desde la heterogeneidad, se enriquezcan los proyectos.

 

Es primordial compartir los propósitos entre los diferentes maestros con el objeto de transformar la escuela en un espacio en que se promueva el desarrollo de experiencias entre los estudiantes rompiendo la lógica del trabajo por grupo escolar.

 

Un ejemplo concreto, además del trabajo habitual, puede ser que el equipo docente de una institución coincida en tres temas o problemas que los alumnos desarrollarán a lo largo del año de manera autogestionada. Se trata de pensar en dos o tres problemas reales, significativos que permitan tender puentes con el contenido curricular. Una vez decididos los temas, se podrán establecer los diferentes productos que sería aconsejable obtener. Los estudiantes podrán agruparse en tantos grupos como productos se hayan propuesto o propondrán otros, junto con los caminos que pretendan recorrer para lograrlos. Ellos establecerán las normas, los tiempos, los grados de participación, las tareas y las formas de coordinación. Seguramente los docentes tendrán que monitorear la efectividad con la que se establece, conduce y logra la tarea. También, es recomendable, que junto con los niños, evalúen la marcha del trabajo y sus logros.

 

Es posible como propuesta, que una comunidad de una institución plantee como producto la construcción de un periódico digital, que es una plataforma que utilizan alumnos, familias y docentes para comunicarse e informar. En ese caso el producto no sólo debe iniciarse, sino que debe mantenerse y se transforma en el proyecto compartido de una institución a lo largo del año.

 

Conformado redes

 

Docentes y alumnos de diferentes instituciones han conformado redes con el objeto de compartir y desarrollar un proyecto. El intercambio y la producción conjunta de los estudiantes, en los que se involucran sus maestros, ayudan a la comprensión y el respeto por las ideas, los recorridos y las experiencias diferentes.

 

Las redes entre escuelas fomentan la conformación de grupos de docentes que también encuentren en estos formatos nuevas posibilidades para el trabajo compartido, la socialización de experiencias o, simplemente, una ayuda.

 

En la realidad de hoy existe además, la necesidad de añadir nuevas dimensiones al rol docente y al tipo de comunicación que debería encontrar y establecer con los niños en la actualidad, que genéricamente se denominan “generación net” (nacieron atravesados por las redes virtuales).

 

El desafío del docente es evitar la dispersión o corregir la tendencia a la misma y a la superficialidad cuando se navega, a favor de la focalización y profundización, trabajando la atención y la memoria.

 

La idea es identificar los nuevos motivos e intereses de los chicos para elegir aquellos estímulos que pueden dejar rastros en la memoria comprensiva.

 

No sólo se trata de manejo de tecnología digital: involucra, además, otros hábitos culturales, nuevas prácticas sociales y actitudes virtuales.

 

Se puede considerar que existe en los niños una polialfabetización que aún está lejos de ser compartida por gran parte del mundo adulto.

 

El problema de hoy está más vinculado a la incapacidad como educadores para buscar, estudiar y comprender esa polialfabetización de los educandos, que al desinterés o la carencia de lectura que muestran los chicos.

 

El docente llega a preguntarse si la mejor educación es la de antes o la de ahora con la incorporación de las nuevas tecnologías. La respuesta más acertada es que, la mejor educación es la que mejor se adecue a lo que cada niño necesita, en función de los recursos disponibles. Por eso un maestro debe saber leer lo que necesita cada uno para ser mejor persona; tiene que educar en la heterogeneidad.

 

El avance de los recursos tecnológicos exige a los educadores estar en permanente alerta para poder seguir siendo docentes, pero por sobre todo, expertos en guía y orientación.

 

¿En redecillas, en redes o enredados?

 

Los docentes “en redecillas” son aquellos que quedaron en el viejo paradigma de la comunicación y la educación; defensores de los formalismos y las estructuras. Pertenecen a la época de las cabezas atadas con redecilla (para que no se les escape una idea ni le entre una nueva que altere el programa). Del mundo actual, tecnológico, pueden llegar a usar celular o correo electrónico, pero se niegan a la tecnología en la educación. Son los que piden a los alumnos “investiguen pero no traigan de internet”.

 

Los docentes “en red” comprendieron el cambio y lo incorporaron. Son tecnológicos. Generalmente su experiencia y trabajo están apoyados institucionalmente. Su escuela cuenta con un aula tecnológica o, como ocurre actualmente, cada chico trabaja en el aula con su laptop.

 

Los docentes “enredados” comprendieron el cambio de paradigma y quieren sumarse, pero les resulta un gran esfuerzo porque generalmente las escuelas donde trabajan no están incorporadas o no tienen los medios para los alumnos ni para el educador. Su trabajo, su capacitación es individual y con sus propios medios (tecnológicos y económicos). A veces, no saben por dónde empezar o qué actividades sencillas, de acceso a todos los alumnos proponer, sin embargo trabajan con internet. Conocen otras herramientas o aplicaciones para la educación, pero les resulta difícil armarlas o sostenerlas o no disponen de tiempo o conocimiento suficiente para corregir, agregar, modificar, etc. Esto nos lleva a pensar nuevas funciones para el rol docente distribuidas entre varias personas.

 

La escuela de hoy presencia una revolucionaria y nueva forma de jugar, de vincularse, de aprender, de leer, de vivir, atravesada por el mundo digital.

 

Las nuevas tecnologías crean nuevas exigencias, y su aplicación a las prácticas educativas produce cambios, desde la utilización del espacio en el aula hasta los nuevos enfoques y procedimientos en la praxis educativa.

 

En la sociedad actual resulta bastante fácil para las personas acceder en cada momento a la información que requieren, siempre que dispongan de las infraestructuras necesarias y tengan las adecuadas competencias digitales: estrategias para la búsqueda, valoración y selección de información.

 

Ahora la sociedad está sometida a vertiginosos cambios que plantean continuamente nuevas problemáticas, exigiendo a las personas múltiples competencias procedimentales: iniciativa, creatividad, uso de herramientas TIC, estrategias de resolución de problemas, trabajo en equipo, etc., para crear el conocimiento preciso.

 

Hoy en día, los docentes además de explicar y brindar conocimientos que están disponibles y accesibles fuera del ámbito escolar, tienen el desafío de ayudar a los estudiantes a “aprender a aprender” de manera autónoma en esta cultura del cambio y promover su desarrollo cognitivo y personal mediante actividades críticas y aplicativas que, aprovechando la inmensa información disponible y las potentes herramientas de la información y de la comunicación, tengan en cuenta sus características y los guíen para llevar a cabo un procesamiento activo e interdisciplinario de la información, para que finalmente construyan su propio conocimiento y no se limiten a realizar una simple recepción pasiva y memorización del mismo.

 

Por otra parte, la diversidad del alumnado y de las situaciones educativas que pueden darse, hacen que los maestros tengan que aprovechar los múltiples recursos disponibles y trabajen en colaboración con otros colegas, manteniendo una actitud investigadora en las aulas, compartiendo recursos y observando y reflexionando sobre la propia acción didáctica.