TONUCCI: INFANCIA Y PANDEMIA, EL BINOMIO FANTÁSTICO

En este contexto, Tonucci se refirió a la idea de pensar una forma distinta de educación desde lo que definió como el "binomio fantástico".

Por Redacción

Francesco Tonucci, también  conocido como “Frato”, nació en Fano, Italia en 1940. Es psicopedagogo, pensador y también  dibujante. Ha escrito numerosos libros acerca del papel de los niños en las ciudades y formuló varias críticas sobre la educación, señalando cómo habría que modificar las propuestas pedagógicas. Su postura frente al papel que juegan los niños en la construcción de las ciudades,  el rol de los estados y el de las familias en la educación es ampliamente conocida.

 

Hace unos meses tuvo lugar  una charla  entre el Ministro de Educación Argentino Nicolás Trotta y el pedagogo Italiano Francesco Tonucci. Dicho encuentro, que se extendió a lo largo de unos cuarenta minutos,  se denominó Infancia y pandemia. Aquí, vamos a compartir algunas de las ideas que se destacaron en la charla.

 

Haciendo mención a  Gianni Rodari y a su libro "Gramática de la Fantasía",  Tonucci  expresó que el título de la charla (Infancia y pandemia) parecía un binomio fantástico, como los creados por Rodari, debido a que la combinación de palabras es extraña, disparatada.

 

La concepción de infancia apunta a diversión, juego, vida en sus inicios y pandemia se asocia con muerte, dolor, sufrimiento. De ahí que la unión de ambos vocablos nos deje ante una suerte de desconcierto.

 

El binomio fantástico propone un ejercicio de escritura libre, novedoso, propiciador de la imaginación. En este contexto, Tonucci se refirió a la idea de pensar una forma distinta de educación.

 

El pedagogo afirmó que el aislamiento como medida de contención de la pandemia del Covid-19, hizo más vertiginoso un proceso de reducción de aquellos espacios que usualmente estaban ocupados por los niños.

 

Sostuvo  que en los últimos 30 o 40 años, la Infancia habitaba tres espacios, a saber: la casa, como el lugar en el que están los afectos; la escuela, que es el lugar en el que se desarrolla el aprendizaje; y el tercer lugar es la calle, el barrio y la ciudad,  como el espacio  de juego, de aventuras, donde se forjan las amistades.

 

Los cambios que en los últimos 40 años  alteraron  la forma de vida de las sociedades modernas hicieron que se vieran reducidos los espacios de la calle y de la casa.

¿Qué pasó con el ámbito escolar?  Fue el único que se extendió.

 

En las grandes ciudades- ya lo mencionaba un autor de esta revista en un artículo del año pasado- los pequeños no pueden jugar en la calle. Hay demasiados peligros. Los amigos ya no se hacen jugando en la vereda o andando en bicicleta.

 

En las casas tampoco hay lugar para jugar. Los departamentos no brindan mucho espacio y por lo general ambos padres trabajan dentro y/o fuera del hogar, por lo cual no disponen de tiempo libre para compartir juegos con sus hijos.

El último reducto de diversión y socialización es la escuela.

 

Según Tonucci, la imposibilidad de desarrollar   la vida social durante el confinamiento y de concurrir a las escuelas, agravó la reducción de los espacios que tenían y disfrutaban los niños. Y otra consecuencia también nefasta es que la escuela perdió su centralidad, porque en tiempo de aislamiento todo pasa por la casa.

La casa se convirtió, de buenas a primeras, en ámbito educativo, recreativo, en espacio de socialización y convivencia  obligatorio.

 

Convivir –todos lo sabemos– no es tarea fácil y el aislamiento acrecentó las dificultades, a las que como un alud se sumaron los problemas económicos, el desempleo, la incertidumbre, el miedo al contagio, la enfermedad…

 

Tonucci, instaló  el punto de vista propio de la infancia para destacar  los efectos del encierro.

 

Cuando surge la pregunta: ¿Cómo la están pasando los niños? , aparecen estas respuestas:

 

 

  • Les faltan los amigos, los extrañan.
  • Disfrutan compartir más tiempo con sus padres, para muchos fue la primera vez.
  • No soportan las tareas escolares, están cansados de pasar tantas horas frente a las pantallas.

 

 

Todos sabemos que en estos tiempos la tecnología desempeñó un papel fundamental porque los chicos pudieron hablar por celular, hacer videoconferencias, mandar audios. Por supuesto: aquéllos que tienen acceso a la tecnología, cosa que no pasa en todos los casos.

 

Frente a esta situación Francesco Tonucci  propuso que los estados, las escuelas y las familias implementaran acciones, que en principio pueden parecer muy simples, pero que son eficaces.

 

Respecto de las acciones de las familias enfatiza en que las tareas escolares no deben ser el eje de los vínculos familiares, sino las relaciones entre todos los miembros del núcleo.

Respecto de las escuelas, éstas deben reforzar el vínculo con las familias.

 

Habituado a destacar la particular situación de los niños, Tonucci propone que las escuelas trasladen a las familias los siguientes cuestionamientos:

 

 

  • ¿Qué aprendiste papá, mamá, de tus hijos en este período?
  • ¿Qué faceta de tu hijo/hija que desconocías descubriste durante el confinamiento? 

 

Sobre familias y escuelas

 

Desde el inicio de la pandemia sostuvo la necesidad de pensar en formas creativas para dar continuidad al proceso educativo. Señaló que la cuarentena dejó al descubierto que la “escuela no funciona”, pero al mismo tiempo señaló que es una oportunidad única para que los niños aprendan cosas nuevas. Asimismo se mostró escéptico ante los deseos de mantener  la misma estructura educativa “en un mundo donde todo cambió repentinamente.”

 

Como durante el aislamiento la educación se desarrolla en el hogar, su propuesta es “hacer un laboratorio en la casa”, en donde los niños aprendan a partir de las tareas domésticas: cocinar, coser, conocer sus parientes y lugares a partir de fotos familiares, construir historias con objetos que tengamos a mano, leer un libro en la familia. 

 

Los padres se convierten de esta forma en los asistentes de los maestros.Esta sugerencia parece simple pero la realidad de cada hogar puede convertirla en algo difícil de concretar. Incluso nosotros, docentes,  nos hemos visto desbordados para afrontar las tareas “domésticas” y las laborales.

 

Llevar un diario familiar en el que se registren todas las emociones que nos atraviesan y que den cuenta de nuestras vivencias, es otra acción que Tonucci nos sugiere.

 

“En vez de pensar en lo que los niños perdieron o deben recuperar después de la cuarentena, sería mejor evaluar todo lo nuevo que han adquirido como experiencias y enriquecimientos.”

 

Sobre los estados y las ciudades

 

En lo que respecta a los estados, propone que fijen un Día de los niños, que no tiene que ver con el aspecto comercial al que estamos habituados, sino una jornada en la cual las ciudades sean para los niños, y éstos puedan disponer de todos los espacios públicos sin restricciones.

 

Es conocida la mirada de este pensador sobre el papel que juegan las ciudades, así que el ministro lo interrogó acerca de cómo hacer para que las ciudades latinoamericanas sean más amigables y cercanas a los niños.

 

La sugerencia fue pensar en las grandes urbes como si se tratara de pequeños barrios, en donde todo está cerca. Así podríamos llegar a los lugares de trabajos, a las escuelas, a  los parques, caminando o en bicicleta. Tonucci desalienta el uso de los vehículos y propone que modifiquemos las aceras para caminar con mayor comodidad y angostemos las calles para desalentar el uso de vehículos.

 

Sostiene una frase de un niño rosarino sobre el cuidado del espacio público: “Para alguien es el único espacio”. Mucho para pensar y debatir, ¿no?
Una última recomendación del pedagogo cuando se pueda retomar una “nueva normalidad” es en relación a "la autonomía de los niños".

Insiste en  "que los chicos vayan a la escuela caminando y solos", para rematar diciendo: “Por supuesto que hay riesgos, pero los riesgos son necesarios para crecer”.

 

"Este punto es fundamental", subrayó, y puso como ejemplo a Italia, donde "hace unas decenas de años los niños han perdido totalmente la posibilidad de salir de sus casas sin un adulto que los lleve de la mano. Esto significó una pérdida a nivel cognoscitivo, social, emocional y de las habilidades".

 

Situación de los menores en el mundo

ADVERTENCIA DE LA ONU ACERCA DEL IMPACTO DEL COVID-19

 

Expertos en salud mental infantil están advirtiendo acerca del impacto que el virus Covid-19 puede tener en la salud mental de los niños.

 

Si bien la infancia no constituye la franja etaria más afectada por este virus, las consecuencias sobre el bienestar de los pequeños puede verse dañada a largo plazo.

 

Un nuevo informe de la Organización de las Naciones Unidas a través del cual detalla el impacto de la situación provocada por el COVID en los niños y niñas, advierte sobre los efectos nocivos de la pandemia afirmando, además, que no se distribuirán por igual en todas las poblaciones, sino que los más afectados resultarán los menores que vivan en países de escasos recursos o que presenten situaciones desfavorables o de vulnerabilidad.

 
     

De acuerdo con el informe, hay tres vías a través de las cuales los menores pueden verse afectados por esta crisis:

 

 

  • Mediante infección por el virus: si bien decíamos antes que no son el blanco elegido por el virus, no podemos subestimar el efecto psicológico que la enfermedad y muerte de un familiar puede ocasionarles.
  • A causa del impacto socioeconómico derivado de las medidas de aislamiento preventivo.
  • Por sobrecarga del sistema sanitario o por miedo de concurrir a los hospitales, muchos menores no recibieron atención médica.
  • Por posibles efectos a largo plazo de la implementación de los objetivos de desarrollo sostenible.

 

 

 

Respecto de la infancia en el mundo, la Organización se expresaba así: “…antes de esta crisis, vivíamos en un mundo que no cuidaba adecuadamente a los niños”: un mundo donde un niño menor de 15 años muere cada cinco segundos, uno de cada cinco niños presenta desnutrición, más de la mitad (53%) de los niños de 10 años en países de bajos y medianos ingresos (hasta cuatro de cada cinco niños en países pobres) no pueden leer y comprender historias sencillas, etc. En este contexto, la ONU lamenta que, cuanto mayor sea la duración de la crisis actual, más dramáticos serán los impactos en estos/as niños/as.”

 

¿Cómo afecta a los más pequeños esta crisis?

 

El informe de la Organización lo resume en estos ítemes:

 

Caída en la pobreza: la crisis económica actual amenaza los medios de vida de millones de hogares con niños/as en todo el mundo. Se estima que de 42 a 66 millones de niños podrían caer en la pobreza extrema como resultado de la crisis del año 2020, lo que se suma a los 386 millones de niños que ya se encontraban en la pobreza extrema en 2019.

 

Exacerbación de los problemas de aprendizaje: numerosos países han impuesto como medida el cierre de escuelas, lo que afecta a más de 1.500 millones de niños, niñas y jóvenes. Las pérdidas potenciales que pueden acumularse en el aprendizaje para la generación joven actual y para el desarrollo del capital humano son difíciles de comprender.

Para minimizar estas pérdidas, muchos centros educativos están ofreciendo educación a distancia a sus alumnos/as; sin embargo, esta opción solo está disponible para algunos. Si bien más de dos tercios de los países han introducido una plataforma nacional de educación a distancia, entre los países de bajos ingresos, la participación es solo del 30%. Antes de esta crisis, casi un tercio de los y las jóvenes en todo el mundo ya estaban excluidos digitalmente.

En el caso de los niños y las niñas con discapacidades y necesidades especiales, la atención específica es aún más difícil a través de programas a distancia.

 

Amenazas para la supervivencia y la salud infantil: el impacto directo de la infección por coronavirus en los niños y las niñas ha sido mucho más leve que en otros grupos de mayor edad. No obstante, la ONU recuerda que hay que ser extremadamente precavidos a la hora de realizar inferencias, dados los datos limitados con los que aún contamos.

La reducción de los ingresos del hogar obligará a las familias con bajos niveles socioeconómicos a recortar los gastos esenciales en salud y alimentos. Las dificultades económicas experimentadas por las familias como resultado de la recesión económica mundial podrían provocar muchas muertes infantiles adicionales en 2020, revirtiendo, en tan solo un año, el progreso alcanzado en la reducción de la mortalidad infantil en estos últimos 2-3 años.

Se espera un aumento de la desnutrición, ya que 368,5 millones de niños y niñas de 143 países, que normalmente dependen de las comidas escolares para obtener una fuente confiable de nutrición diaria, ahora deben buscar otras fuentes.

Asimismo, los riesgos para la salud mental y el bienestar infantil son considerables. Un motivo de preocupación son los efectos de las medidas de distanciamiento físico y las restricciones de movimiento en la salud mental de los y las menores. Los niños y las niñas enfrentan síntomas de ansiedad debido al impacto negativo de la pandemia en sus vidas y sus comunidades, y la incertidumbre con respecto al futuro. Para los niños que enfrentan privaciones extremas, el estrés agudo puede afectar su desarrollo cognitivo y provocar problemas de salud mental a más largo plazo.

 

Riesgos para la seguridad en la infancia: para la mayoría de los niños, el hogar representa una fuente de seguridad y protección. Pero, para una minoría, sucede lo contrario: las medidas de confinamiento conllevan un mayor riesgo de que algunos/as niños/as sean testigos o sufran violencia y/o abuso.

Es más probable que tales actos de violencia ocurran mientras las familias están confinadas en el hogar y experimentan estrés y ansiedad intensos. El riesgo es considerable en el caso de aquellos y aquellas menores en situaciones de conflicto, así como los y las que viven en condiciones insalubres y de hacinamiento.

Por otro lado, la dependencia de los niños y las niñas de las plataformas online para el aprendizaje a distancia también ha elevado su riesgo de exposición a contenido inapropiado y a depredadores a través de Internet.

 

La ONU considera necesario llevar a cabo de forma inmediata una serie de acciones, teniendo en cuenta estas prioridades:

 

Reequilibrar la combinación de intervenciones para minimizar el impacto del distanciamiento físico estándar y las estrategias de confinamiento en los niños y las niñas de países y comunidades de bajos ingresos y ampliar los programas de protección social para llegar a los y las más vulnerables.

 

Priorizar la continuidad de los servicios centrados en el niño, con un enfoque particular en la igualdad de acceso. Estos servicios incluyen: educación,  programas de nutrición, servicios de inmunización, atención materna y neonatal, servicios de salud sexual y reproductiva, servicios de salud mental y psicológicos y sociales, programas de protección infantil basados en la comunidad, y abordaje de casos que requieren atención personalizada complementaria. Por ejemplo, personas con discapacidad y víctimas de abuso.

 

Para mayor información se puede acceder al informe desde la página Web de la ONU, o bien directamente a través del siguiente enlace:

http://www.infocoponline.es/pdf/Covid_Children_Policy_Brief.pdf