EL CLIMA EN LA ESCUELA Y EN EL AULA

Una propuesta para generar un clima acorde, donde los procesos de socializaciĆ³n y los procesos de enseƱanza y aprendizaje se puedan llevar a cabo.

Por Graciela Polonsky

Para transmitir de qué hablamos cuando hablamos de clima escolar, áulico, laboral; se me ocurrió la siguiente analogía. Y la propongo para pensar desde ahí, para situarnos, transportarnos e intentar pasar por nuestro cuerpo aquellas emociones que se suceden y que confluyen en una palabra tan simple como clima o atmósfera; algo que estamos acostumbrados a escuchar diariamente, que tenemos tan naturalizado.

 

Supongamos que salimos de casa, afuera llovizna y hace frío, nos abrigamos, subimos nuestra bufanda y nos colocamos la capucha de la campera y nuestras manos con guantes dentro de los bolsillos. Comenzamos a caminar y entramos en calor, nos comenzamos a sentir mejor, ya no sentimos frío. Llegamos a nuestro destino. Nos reciben con una sonrisa y nos ayudan a quitarnos el abrigo mojado. En la mesa nos espera un café caliente, hay música suave y la estufa está encendida lo que hace que el clima sea cálido, tan cálido como el ambiente que flota y nos invita a permanecer, a quedarnos, a tomar el café, a escuchar esa música suave y disfrutar de la pausa…

Ahora… (no siempre todo es perfecto) … Llegamos a nuestro destino. La puerta está abierta, nadie nos espera. Entramos; hace más frío adentro que afuera. Escuchamos una voz que nos grita: - ¿qué hacés acá? Bueno… ya que viniste, entrá. Acomodate dónde puedas. Y nuestro cuerpo y nuestra alma quiere salir corriendo, quiere volver al “calor” de la calle y a la llovizna, a disfrutar de la pausa…

Ahora…no siempre todo es perfecto… también hay términos medios. No todo es negro o blanco; hay grises con todos sus matices.

 

Y los maestros llegan a la escuela. Y los alumnos llegan a la escuela. Y los directivos llegan a la escuela. Y el personal no docente llega a la escuela. Y entre todos prenden la estufa, preparan el café, ponen la música suave, generan un clima cálido que los invita a permanecer. O, en su defecto hacen lo contrario; o encuentran algún punto medio.

 

Si nos ubicamos en tiempo y en espacio en la analogía, a veces somos los que llegamos de la calle, a veces somos los que ya estamos en el lugar y nos convertimos en aquellos que recibimos a los que llegan. Y puede haber días en que somos recibidos y también tenemos que recibir. Por lo que es interesante ponerse en el cuerpo de aquel que recibe y es recibido. No sólo cómo nos reciben en la escuela, sino cómo recibimos a nuestros alumnos para que quieran permanecer y les sea grato el momento de estar. Para poder generar un clima acorde y que los procesos de socialización y los procesos de enseñanza y de aprendizaje se puedan llevar a cabo; debemos estar atentos a quienes integramos los espacios compartidos y las maneras de interacción que en ellos se dan.

 

Escuchar, recibir, participar, entender, comprender y empatizar con los que nos rodean

 

Te propongo pensar:

 

 

  • ¿Cómo es el clima en tu escuela? ¿Cómo es el clima en tu aula?
  • ¿Qué siente tu cuerpo cuando se dispone a ir hacia la escuela o hacia el aula?
  • ¿Cómo te gustaría que fuera el clima en el cual pasás gran parte de tu tiempo y qué es lo que vos podés hacer para que eso suceda?

 

 

Te estoy proponiendo que salgas de la queja y que pases de ser víctima a ser protagonista.

 

Si tenés oportunidad, mirá el siguiente video que se titula: Los niños ven. Los niños imitan. Si bien es un video referido a la imitación que los niños hacen de la conducta de sus padres, es interesante para reflexionar que más allá de nuestras palabras, los niños aprenden de aquello que ven; y los docentes en la escuela estamos siendo observados por ellos. Muchas veces les pedimos con palabras aquellas cosas que nosotros no hacemos con acciones.

 

¿Somos coherentes entre lo que les exigimos y lo que hacemos? ¿Ayudamos a que el clima áulico sea aquel más óptimo para la tarea y los vínculos?

En fin, los invito a ver un video interesante que nos ayudará a pensarnos: https://www.youtube.com/watch?v=fdRcdR77uao

 

Actividades: Una ronda para comenzar el día

 

Comenzar el día con una ronda de emociones o festejos, nos ayuda a conocer cómo llegamos al ámbito escolar cada día. Esta es una actividad que puede durar apenas unos minutos o algunos días puede hacerse más larga. Es importante tener en cuenta algunas reglas:

 

 

  • Cada uno habla en primera persona. Es decir, habla de “yo”, “a mí”, etc.
  • No se pueden dar opiniones ni juzgar lo que le pasó a otro compañero.
  • No se puede interrumpir cuando algún compañero habla.
  • Se puede realizar una ronda pidiendo que con una palabra nos digan cómo están hoy. Aclarando que no vale ni bien, ni mal.
  • Se pueden exhibir algunas fotos y pedir que cada uno se presente encontrando una foto que lo identifique “hoy” y que explique por qué.
  • Puede ser una ronda de festejos, después de un fin de semana largo o luego de vacaciones. Algo lindo para compartir.
  • Una ronda de preocupaciones.
  • Una ronda para mejorar algo del clima áulico y ver qué propuestas surgen.
  • ¿Cuáles son los compromisos que adquieren?